domingo, agosto 27, 2017

Rastros por venir



Haber sido sobre maleficios y risas,
haber sido las sobras de un banquete
al que nunca fuimos invitados,
haber tenido el ánimo y ser otro
entre tantos ritos y tantas muertes,
haber sido, total, para seguir aquí,
entre palabras,
y decir que somos a pesar de nosotros
y de una puntería que perdimos.

Si desde siempre eso recuerdo, quizá esta casa
—la improbable o tenaz morada de mis letras—
no sea en verdad mi rastro,
o tal vez el verbo sea el modo en que la noche
va siendo todo
y todas las caligrafías se hacen memoria,
actas de lo que nunca confesamos.

Y entonces, aunque parezca increíble,
que aún haya cuerpo para inventar
un pasaje hacia el destierro,
una torpeza más
en la postguerra de un tiempo agrietado,
para finalmente darnos cuenta, terminar
sabiendo, que todo ya fue dicho,
y balbucear y callar, y ser eso:
vaguedades, silencio.


mayo 14, 2008

San Vicente do Mar











La soledad junto al mar en la niebla,
en San Vicente, entre balandros
varados en la playa y su senda de madera.

Al final del sendero,
antes de las alambradas de espino
que impiden el acceso a una zona militar,
unas sombras fugaces que intentaste
capturar en una fotografía.

También allí nuestra remota angustia:
la obcecada obligación de seguir,
la terca estupidez de seguir siendo.

Alguna vez debimos soñar esas colinas verdes,
alguna vez no fuimos estos extranjeros
viajando en trenes de cercanías
balanceándonos
al compás de un traqueteo maldito.

Clareaba ya la mañana, y tú,
sentada en aquel banco, anacrónica,
te demoraste con tu móvil
leyendo unos mensajes. No podías saber
que en San Vicente do Mar
el discurrir del tiempo se detuvo
entre la niebla y esas sombras fugaces
que intentaron capturarme.



agosto, 2017




lunes, julio 31, 2017

Las mudanzas


Yo recuerdo también aquellos cuadros
japoneses de casa de mis padres
traídos probablemente de Melilla, junto
con una cama turca y la escena guerrera
de aquel tapiz con robustos caballos
y yelmos y lanzas descomunales.

De las estampas japonesas
olvidé los detalles, pero pienso en un lago,
con barcas y aves y una luna enorme
y el monte Fuji dominando todo.

Posiblemente estos recuerdos no sean
más que imágenes tomadas de algún
restaurante oriental que la razón confunde.

Las cosas que acumulas pueden sobrevivir
a las mudanzas, pero van desapareciendo
inevitablemente, sin que volvamos a saber de ellas.
Tal vez ése sea el motivo de que nos aferremos
a esos pocos geranios que rescatamos
de aquélla, su última casa.





julio, 2017

sábado, mayo 27, 2017

A pesar nuestro


El azul, sobre cortinas y potos,
es la frontera de la noche
lamiendo un perfume antiguo.
Sensación de manos arriba
y armas en tierra,
señales de otro tiempo que la tarde revive.

Nuevamente ver pasar otro sol
sobre la atalaya de un jardín quieto,
el lugar donde lees el pasado
cada vez que te rindes al influjo
y, desarmado, acumulas palabras
esa suma de los significados
que siempre retorcemos 
para conseguir que no nos entiendan
a modo de inventario por derribo.

Es cierto que una casa habita
sin nosotros y a pesar nuestro,
también
que escribimos para seguir girando
sobre las movedizas arenas de los sueños,
también
que en la frontera de esta noche
con sensaciones de manos arriba
y armas en tierra, nos parece
más cierta aquella tarde, aquel jardín.




mayo 25, 2017

domingo, mayo 21, 2017

20 de mayo


Este que en el borde vislumbra
otro crepúsculo aún más huraño,
como si la puerta iluminada
fuera la forma helada del camino.
Este del despertar oscuro y lento
como trenes aproximándose
en la noche de estrellas limpias,
su luz de tinglados ocultos
y aviones que se llevan tantas cosas que callan.
Este que aligera el paso entre
ruinas y espejos que muestran a otro
danzando en espiral tras un sueño tapiado,
con mujeres que discurren como canciones
inconexas. Unas barcas también
en un verano que siempre otoñaba.
Todo este transcurrir girando
y girando y este aquí y ahora
estúpido y perdido como piedra en el aire
en la profunda niebla del recuerdo.




mayo 20, 2017


sábado, mayo 13, 2017

Asperger


Las gaviotas transitan entre los edificios
en la tarde apagada. Protegidas 
por la brisa marina se hacen fuertes 
más allá de la altura del museo.

–Cuando llegue la noche,
hacia dónde volarán las gaviotas–.

Todo este estar aquí
es un simulacro de olvido,
un estrecho balcón por el que observamos
el tráfico como un gusano
que avanza y se detiene a golpes de luz.

Cuando llegue la noche,
hasta dónde volarán las gaviotas.

Podría irme con ellas y no volver nunca.
Podría –sobre los cristales y el acero–
alejarme cualquier día
y en el aire construir un último laberinto
donde, una vez más, ser inapropiado.

En los peldaños lentos de la tarde
los transeúntes son seres sin forma,
entes desconocidos e impasibles
que emiten señales confusas.
                                                              Seguir,
para entender el mundo no perseguir gaviotas,
seguir, ahondar la orfandad
del forastero en tierra extraña.


mayo 13, 2017




domingo, abril 02, 2017

Animales nocturnos


Después de tanto borrar respuestas
y doblegarnos a la memoria
la vida cae como una pregunta
perdida en la amenaza de una tarde exhausta.
Todo parece incierto,
nada parece estar en nuestras manos.

Tú fuiste una promesa de lluvia al despertar,
herida infligida, ausencia imposible
en esta gravedad mansa y detenida
que no puede evitar querer bajarse
en la próxima estación.

                                     Y ahora
que lo que pretendimos es ayer,
queda sólo la vaga idea
de que perdurará si lo escribimos.
Y escribo venganza, mientras aguardamos
un aire sin oxígeno
que nos libere, mientras las palomas
siguen chocando contra los cristales,
mientras las palabras siguen muriendo
entre espasmos sobre la acera.

Nuestra cita nunca fue de este tiempo.

No me abandones a las bestias de la noche.




Abril 1, 2017

viernes, marzo 31, 2017

Último día de marzo


Tu última posibilidad
y algún verano olvidado en Valencia,
las manos menudas del jardinero
en la tierra hambrienta de semillas
y los puertos que vuelan de insomnio,
tus cabellos en la lluvia sedienta,
aquello que no somos en el espejo
de las sombras y los jugos dormidos,
las olvidadas calles de la edad mármol
con Michael Nyman repitiendo
y repitiendo la sinfonía concertante
y Mozart riendo con su tambor ancestral
que se muere al tocarte.

Toda la vida estuve acariciando
el triste argumento de no ser
más allá de las letras.
Sencillamente he desconocido
cada noche otra alternativa
y entre ruinas he amasado palabras
diciendo oscuridad.




Marzo 31, 2017