sábado, mayo 23, 2020

Cada vez más


Aquí me encuentro,
persistiendo en la ignorancia,
talando —cada vez más—
las escasas certezas que nos sostienen,
eterno pelear contra unas luces
que nunca sabremos interpretar.

Ojos vacíos de azul,
otro —cada vez más—
y cada vez menos nosotros
ante el implacable desnudo del espejo,
un legado de grietas y goteras
tras un atardecer de intensa lluvia
en una casa destartalada,
un ladrido lejano
en respuesta a un conjuro antiguo y mentiroso
que aquella anciana pronunció
en una vieja casa una noche sin luna.

¿Sabes que podría desear ahora,
en esta esquina de ningún lugar
frente a unas luces que nadie
se atreve a oscurecer?,
olvidar lo que queda
de aquello que nunca fue nuestro;
contar los peldaños que nos separan
del abandono; ahogar esta sed
enmascarada de infinito.

Esa forma frente al espejo
en una postmodernidad alquilada,
otro —cada vez más—,
astros impasibles, ojos vacíos de azul,
pieles caducadas, tu rostro
y el desencanto, más y más.

Silencio después del temblor.
Otro,
cada vez más.

mayo, 2020




sábado, mayo 16, 2020

La misma vieja canción


Desolada pasión,
ritual de fantasma,
lance de vida y muerte,
de nuevo juegas a nombrar
la misma soledad,
la misma imprecisa miseria,
la misma trampa del recuerdo
su furia atroz,
volviendo atrás una y otra vez
como si aún no lo hubieras escrito ya bastante.
Todo es como ha sido,
garabatos sobre una sombra eterna,
una fría y afilada hoja
atravesándote el estómago.
Precarios intentos de rescatar
un calor perdido, como si fuera posible
detener el deambular de las olas.
Historias desgastadas,
palabras usadas, excusas
para seguir subsistiendo a este ultraje,
tretas vanas para intentar recuperar
la luz de aquellas noches.

mayo 10, 2020

sábado, mayo 02, 2020

Dispara


¿Hay alguien ahí? decía aquel póster.
¿Qué distancia necesitaríamos
para ocultarnos?

Tus dedos simulaban apuntarme
con una pistola. La otra mano,
en tu sien, articulaba un gesto parecido.
¿Moriremos aquí, homicidio y suicidio,
vulgares intérpretes de esa escena
tantas veces vista en los noticiarios?
¿O la mano en tu sien tal vez 
pretende refrendar sólo la decisión
de no soportar esto más?

Dispara,
pero, por favor, que tu tiro sea certero,
apunta justo entre los ojos
o al centro del corazón,
no quiero ser testigo de despedida alguna,
o de un mañana sin mañana.

No preguntes por mi verdad,
hay estos mundos y los contrarios,
ninguno es cierto,
nuestras sombras no se abrazarán,
no habrá espejo ciego que las contenga.

Dispara ya,
pero que tu bala sea certera,
tan certera
como todo el dolor que nos causamos.


mayo 2, 2020


Bailando la cumbia del infinito


Tendrá el sueño tu rostro
bailando la cumbia del infinito,

la posibilidad de reconstruir
un vaso medio vacío de historias.

El eterno retornar de la llama,
tu pelo desvaneciéndose al fin,
nubes de gestos flotando sin tregua
en la supremacía del estremecimiento,
provocando una deflagración húmeda.

El universo del ser animal
en su extensión más humana,
experimentar lo prohibido
dominándonos, recordándonos
de dónde y el por qué de nuestra especie.

Tendrá el dolor distancia
bailando la cumbia del infinito,

la posibilidad de reconstruir
un vaso medio lleno de cenizas.


mayo 1, 2020

domingo, abril 26, 2020

Buenas noches, Valencia



                                                     Goodnight California - Kathleen Edwards

Decir cualquier cosa, dejar
que la noche persista en nosotros
y nos parezca hermoso estar aquí,
en esta esquina de cualquier bar
en la penumbra,
retrasando un adiós.

O no decir nada, no pretender nada,
simplemente estar, ser.

Decir cualquier cosa, en ocasiones,
es un grito de certeza,
un intento vano de reafirmarnos,
de constatar que estuvimos
aunque sepamos que nada perdura.

No buscar estrellas en un ritual
de ciénagas y pasiones perdidas,
perder el tiempo, si acaso,
izando una bandera blanca
mientras la noche viaja adentro de la música.

Extraño estar aquí, estar aquí y escuchar
cuatro acordes tan sólo, una y otra vez,
cuatro acordes en una esquina
de un bar cualquiera, extraviados,
cuando todo parecía tan fácil.

Quisiera cerrar la noche y guardarla en un arca,
decir alguna cosa, cualquier cosa,
mientras nos alejamos,
poliedro infinito,
como si con el tiempo,
ese instante, aquel vals,
pudiesen regresar.

Abril 26, 2020

domingo, abril 19, 2020

Voyeur accidental


Es una escena breve,
tan sólo unos segundos,
noche veraniega, en mi vehículo,
detenido en un semáforo, regreso a casa,
voyeur accidental
observo a una pareja muy joven
de pie, abrazados, besándose con pasión.

Una despedida tal vez hasta mañana sólo,
al fin ella se aparta unos pocos pasos, alejándose.
Él, inmóvil, la ve partir.
Un gesto, una llamada de teléfono,
ella observa su móvil, cuelga
y se vuelve con una sonrisa amplia
que precede a un nuevo abrazo.

Verde, soledad, claxon,
inevitable arrancar y alejarme
de esa escena que, como un estúpido,
recuerdo ahora al cabo de tantos años,
esa escena que tanto
y tan absurdamente me dejó huella.

Me pregunto cómo habrá tratado el tiempo
a aquel amor adolescente
testigo último de nuestro desamparo,
si pasados los años sobrevivió algo
de aquella claridad, de su envoltura gaseosa.

Me pegunto cómo les habrá tratado el tiempo,
si fueron derrotados por los fantasmas del tedio,
si fueron tentados por un falso dorado,
o si, por un casual, continúan unidos
y son felices.

Fernando Pessoa ya lo dijo antes:
“en todo cuanto miré, quedé en parte”.

abril 19, 2020

sábado, abril 11, 2020

Berlín



(Lou Reed - Berlín, 1973)

Como refugio quedas tú,
antorcha misma del nombrar,
un piano al costado de un muro
tan azul y tan alto
como las murallas de Babilonia.

Hay un columpio de sonido solo,
danza de un mensaje en la penumbra
de aquello cuanto a tientas intentamos
acopiando palabras para nadie.

Hay un cartel de no hay salida.
No sé dónde estoy, no sé dónde ir.

Recuerdo una sonrisa de naufragio
antes de que nada pudiera suceder,
antes del frío Alaska y de ese muro
de cinco pies y diez pulgadas de altura
en el que Caroline nada temía.

Recuerdo una sonrisa de naufragio,
asientos de moqueta y grandes cojines,
un vestido amarillo con encajes
entre sombras y un humo espeso
y siluetas danzando descarnadas
el rock ´n´ roll animal de Lou Reed.

Todo estaba bien.
Imaginamos la vida como un juego de rayuela,
un sambori con un final celeste,
y yo te supe entonces para siempre.

A veces eso es lo que queda.
Ellos la llamaban Alaska.
Hace tanto frío en el recuerdo.
Como refugio quedas tú.

abril 11, 2020

sábado, marzo 28, 2020

Sobre la naturaleza de la luz del día




(Escuchando On The Nature Of Daylight
de Max Richter, Tiny Desk Concert)

Fragmento de luz. La naturaleza
de un signo, de un adiós dicho en secreto.
Un estrépito que sucumbe
a un desorden ficticio.
Una avalancha de inminencia.

Cada sombra frente al espejo de la memoria
contiene las semillas del invierno.
Todo deseo se aloja en cada boca hambrienta
y es la medida de lo imprevisible,
del estupor de lo que ocurrirá.

Por más que huyamos, seguimos aquí,
en la oscuridad incendiada
de un cuerpo que nos somete,
en el lugar puro, atemporal,
donde la cifra par más simple
muta hacia una sola forma furtiva.

Son todos los finales que no iniciamos,
son todas las bestias que engendró la sugestión
del otro lado de cada pequeña muerte,
la ceguera voluntaria, nosotros,
la manera en la que imponemos límites
a nuestro insignificante infinito.

Sobre la naturaleza de la luz del día:
una pieza de música,
un violín navegando las olas de la luz,
un lugar en el que pensar
una inminencia eterna.



marzo 28, 2020

miércoles, marzo 18, 2020

Paisaje interior


Estas calles desoladas en la luz,
testigos de una realidad abandonada
cambiante como las sombras de un cirio;
esas ventanas abiertas al viento y a la noche,
formas sin rostro que conjuran
nuestro recoveco más íntimo;
la mirada obsesiva hacia un horizonte extrañado,
paisajes sin frontera ni perspectiva,
raído manual de supervivencia.

¿Cuánto tiempo fui un sonámbulo
hasta ser esta mirada, este solo
pentatónico tan inconfundible,
la forma de un olvidado deseo?

Soy yo, la imagen de mí mismo
que no muestra, que no crea,
que únicamente pretende emerger,
que urge tan solo por manifestarse,
que no puede pretender ser en ti.
Naturaleza o civilización,
balbuceo o palabra,
lo que es permanece siempre.

Estas calles desoladas,
esas ventanas abiertas
y ese mirar más allá, obsesivo,
tan dentro de nosotros.

Tan tarde este paisaje extrañado.


marzo 18, 2020

viernes, enero 31, 2020

Puertas cerradas


Todas las puertas abiertas hablan de ti.

La de la pequeña galería
—donde la caja de arena—, sin embargo,
permanece casi siempre cerrada ahora.

Desapareció el cojín de la cocina
y los suelos de mármol
echan de menos pelusas y huellas.

Es silencio ahora cada mañana
y cada noche al acostarme.

Y ya no te nombro
y ya no me haces caso
(¿cómo podrías?).

Y no estás, y estás, y no estás.

Me pregunto ahora si tanto enfado
por tu incontinencia tuvo sentido,
si no fui demasiado intransigente,
si no debiera haberte acariciado
un poco más, rascar tus partes duras
(tu maltrecha columna, tu cabeza)
y una vez más, una última vez,
emocionarme con tu ronroneo.

Voy a cerrar todas las puertas

porque estás, porque no estás, porque estás.



enero 30, 2020

domingo, enero 26, 2020

De suicidios y otros menesteres



Hablaban de sus cosas.

Caballos en desbandada, cañón sin salida,
hablaban del lado más oscuro del pasado:
cuánto se hicieron, cuánto se evitaron,
los reproches, el rencor que transita
oculto por esos caminos.
Hablaban también de un futuro
tan incierto como imposible
reformar su vivienda, por ejemplo.
En una tregua descubrieron
el vuelo de las gaviotas hacia poniente,
el modo en que el silencio precede
a la caída de la tarde.
Como si la decisión de existir no importase,
pensaron en voz alta en el suicidio,
el antecedente no consumado,
la tentación de libertad junto al abismo.

Rendidos ante lo inevitable, derrotados,
a modo de despedida hablaban de la muerte:
la forma en que el dolor
cede ante el vacío, la nada.

¿Por qué no te suicidas de una vez
y nos dejas tranquilos?

enero 2020



sábado, diciembre 07, 2019

Cuando te fuiste


Es tan absurdo estar aquí
sin saber cuándo será la primera
o la última vez. Girar
y girar en una danza sin fin
cada vez más y más pequeños.

Sólo vinimos para celebrar un funeral.

Pero esa no es la historia.

Cansado, te escuchaba adormecido
—lágrimas y silencio contra errores—
regresando en un tren hacia Valencia.
Casi vivos, tuvimos la cautela
de no repetir antiguos reproches.
Con nosotros Chet Faker no acertaba:
hablar nunca nos resultó barato.

Saber que nos iremos, recordar
lo que ninguno se atrevió a decir.

Daremos una vuelta en un viejo seiscientos,
tomaremos un camino solitario,
luna y mar, y unas trufas en tu bolso.
El tiempo nos dirá
cuándo, a dónde nos fuimos.



noviembre 30, 2019


jueves, noviembre 21, 2019

Té para dos


Memphis Moon - Jason Molina

En aquella pared, casi sin luz,
rayamos unas iniciales
y, a modo de marco,
trazamos un pequeño círculo.

Nos conocimos a deshora
en la antesala del dolor,
dos cegatos contemplando la luna.
El otoño nos brindaba dos tazas de té.

Después, lejos de aquellas letras,
nos atrevimos a maravillarnos.
Y me hablabas de cualquier cosa
que no importaba y era todo.

En ocasiones la realidad
se muestra con piel de camaleón
y aunque en horas inciertas
el tañer de las campanas pudiera engañarnos,
terminamos asumiéndolo:
los años no discurren hacia atrás.

En voz muy baja nos despediremos,
ojos extraviados y pájaros oscuros a la fuga
—triste manera de pronunciar rotos
regresaremos a un cuarto vacío
y permaneceremos allí, entre
poemas grises, donde el agua,
sin esperarnos, correrá sin freno.

Té para dos.
Vencidos,
casi siempre equivocados
y, a pesar de todo,
sobrevivimos.



noviembre 16, 2019



lunes, octubre 28, 2019

Entre bares


                          Between The Bars - Elliott Smith


De nuevo el lenguaje nos lleva
a través de caminos de guijarros.

Te diré que fuimos niños furtivos
volando cometas sin viento,
navegando barcas sobre la arena.

Sucede que no puedes dejar de recordar,
que te gusta el no-ser, lo que no fue,
mutilar secretos de poemas cotidianos,
frecuentar bares
en las ciudades destino de trenes
que no tomaste.

Ya no te espero.

Cuando sepamos despedirnos
y una mirada esteparia nos delate,
sobre antenas y muros,
a través de una ventana orientada hacia ayer
leeremos libros de chimenea y bosque,
destronaremos el juego y sus reglas
y desentrañaremos los secretos del agua.

Al fin conoceremos
la rotación en sepia de los cuerpos vencidos.

octubre 19, 2019

viernes, octubre 18, 2019

Acabado


Se quedó mirando por la ventana
dejando pasar la tarde, dejando
pasar el tiempo.
Ese tiempo que, a galope tendido,
inevitablemente, se acababa.
Se acababa la vida y sus rutinas,
toda esa música que acopiaste para nadie
y la carne y el demonio y la lluvia
y aquellas huellas junto al precipicio.
Desde la sepultura de una sombra,
se quedó mirando artilugios
y otros murmullos sin sentido:
las estrellas y el asombro,
la piedra semipreciosa de imágenes perfectas,
la balanza de la mezquindad.
También aquellos escasos momentos
de gestas e inacciones descontroladas,
incertidumbres y pistas que, una tras otra,
me alejaban de mí.
Palabras,
voces que obedecen hasta destruirme
a un oráculo que alguien
creyó  oír una tarde
mirando por una ventana
dejando trascurrir un tiempo
que sabíamos acabado.

octubre, 2019


martes, octubre 01, 2019

El nombre de la rosa


¿Debo recorrer el mismo camino
para comparecer de nuevo aquí,
en este lugar donde albas y crepuscularios
dormitan, donde todos los sonidos
parecen oxidarse entre restos de escarcha?
¿Reproduciría como un autómata
los mismos pasos para culminar
en la estafa de un eterno retorno?

La nostalgia torna en desierto
todo lo que parece ser ahora,
todo aquello que nos maneja
para arrasarnos sin piedad.
La maldita prudencia —ya lo dijo Frost—
una y otra vez nos conduce
hacia los caminos más transitados.

Tal vez por eso ahora pienso en ti,
entre gentío y sonidos distantes,
fantasma que viene y va, persistente,
en los extremos de una evocación
sentada a los pies de la vida,
aferrándote a mí —al estúpido de mí—
en aquel bajo transformado
en triste discoteca de suburbio.
Tu melena corta, suave y rizada,
tu cara pecosa y tus pechos cálidos,
una música entre desconocidos
y aquella despedida sin relojes

para no saber nunca más de ti
y nunca más decidirme a buscarte.

Todo tan lejos de este invierno fronterizo.

¿Por qué recuerdo ahora aquella calidez?
¿a dónde, desde aquí, nos llevan estos pensamientos?
¿a qué desgarradura que no hayamos zurcido?

Todo es lo mismo,
aquellas palabras, la próxima
estación y la siguiente,
¿acaso no podemos cambiar nada?
¿seguirá el juego atormentándonos
por el camino no tomado?

Dijo tan poco para decir todo
y ni siquiera recuerdo el nombre de la rosa.


julio, 2019

lunes, septiembre 30, 2019

Uno más


Confieso que una vez pensé, como todo el mundo,
que era posible viajar sin maletas,
que con una sonrisa podía evitar los viscosos valles
del vértigo y la desazón, sortear con una canción
los días de la lluvia helada y los andenes que me hablaban
de billetes hacia ninguna parte.

Desde esa otra profundidad donde todos los reflejos son uno,
uno más entre los demás, como todo el mundo, tomé
de un trago, irremediablemente,
toda la noche que podía contener un cuerpo,
sin poder dejar de lado el absurdo
de los pensamientos que me alejaban,
que me llevaban siempre de agujero
                                                                 en precipicio.

Como todo el mundo, quise ser uno más,
uno más, como otros, que deseaba
inmunizarse de todos los golpes
y repetir contigo frases sin interrogaciones.
Uno más, como todos, dando vueltas y vueltas
a los mismos lugares, quién sabe dónde,
rememorando tiempos de otras estrofas,
tiempos de una mirada incendiada
y un cuerpo y un latido acelerado
que devastaron todas mis creencias,

y Dios observando como uno más,
como todo el mundo.

julio 15, 2006 y 2019

sábado, junio 22, 2019

El viento y Sophie


                     Sophie Hunger - Le vent nous portera
 
Se empecina la tarde afuera
en celebrar San Juan con tracas,
o algo parecido.
Aquí Sophie Hunger una y otra vez
nos dice que el viento nos llevará.
Y a pesar de que no entendamos
el francés, una trompeta parece
opinar lo contrario y lo refrenda:
este viento, más temprano que tarde,
nos llevará.

Nada es seguro,
o acaso, tal vez, la música sólo
el color imposible del sonido—,
esas notas que irradian ecos
que para redimirnos se conjuran,
aunque no entendamos francés
y no sepamos los acordes
que acompañan a esa batería
y a ese persistente bajo.

Sophie nos habla ahora
sobre un taxi hacia otra galaxia,
o algo así. Da igual,
inevitablemente
y deprisa demasiado deprisa,
una y otra vez, el viento
nos llevará,

como el vals de Lorca que soñó Cohen,
como la canción que ahora interpreta
una amiga desconocida
que jamás sabrá de este poema.


junio 22, 2019



jueves, junio 13, 2019

No es posible retener lo intangible


Una vez más, lentos, vendrán los días
amontonando rutinas oscuras.
Va a ser así, sin duda. Así dejará el tiempo
su furtivo rastro de sangradura.

Yo estaré donde los libros de aquella
academia abierta al mar, aletargado,
donde la red apresa las palabras
que nada saben decir de nosotros.

Pensábamos que todo se sostenía solo,
que el pálpito sería eterno en nuestra efigie,
que no era necesario que forjásemos nada.

Pudimos haber sido aquellos libros,
un calendario abierto a otras citas.
Pudimos haber sido otras historias,
un caleidoscopio de otro milenio,
no esas nubes corriendo hacia este lado
de la soledad.
                        Y nosotros aún,
siempre extraños al sol,
esperando, esperando, esperando.


junio 13, 2019

domingo, marzo 24, 2019

Arqueología


Una vez fui
un personaje de ficción,
ahora me empeño en ser quien lo escribe,
quien no reconoce al personaje,
quien busca en los armarios una prenda
para terminar encontrándola
pequeña y extraña
pasada de moda y de talla.

Una vez fuimos otros.
A todas horas, como dioses,
mirábamos los bosques y las nubes
de las palabras
como si fuésemos algo intangible,
como si nuestra mente anochecida
pudiese dejar un rastro en la arena.

Hace más de veinticinco mil años
quinientas generaciones vivieron
en la cueva de Parpalló,
en los montes cercanos a Gandía.
Allí dejaron a los arqueólogos
un rastro esculpido en seis mil tablillas
y unos grabados en la roca.
El paso de tantas generaciones
en unos pocos metros de estratos.
Y en el estrato superior,
un manto cubriéndolo todo:
excrementos de cabras.

Qué metáfora más insuperable
–tan escueta como lacónica–
de nuestro tránsito,
de la terquedad de nuestra ficción
pequeña y extraña y pasada de moda.

marzo 24, 2019