Misa en Do menor, I. Kyrie – W. A. Mozart
Escucho el Kyrie que Mozart
compuso
tras la temprana muerte de su
hijo primogénito:
junto a la nube al final del
otoño
las claves del desamparo,
los sonidos de una piel
inaccesible,
la encubierta vida de las
palabras
arrastrando la música.
(Sólo así,
sin saberlo,
sólo así es posible.
El tiempo a todos llega,
los contrarios se escudan
el uno con el otro,
como las tinieblas y la alborada.
El bosque oscuro
precede a la blanca rosa celeste.
Tras el caos
viene la fecundación, el
principio,
el preámbulo de la eternidad.)
Ayer fue viernes santo.
Por el camino de tierra
que asciende a las murallas
el mar cuelga del horizonte,
y yo recorro tus estaciones,
solitarias hoy, de cirios y
capirotes.
El rostro de tu muerte, de tu
vida,
fue ayer; hoy, el devenir de los
sucesos
le dan la espalda, lo devuelven
a su lugar solitario de siempre.
Kyrie eleison.
abril 6,
2026