Northern Lights – Whitebrow
Las terrazas situadas a poniente
buscan la tregua de la sombra
que precede a la noche.
Restos de facturas, colillas
y servilletas ensucian el suelo.
Algunos atrevidos bajo los
parasoles
arropados por un vaso de niebla.
Las mesas, poco a poco, se abarrotan
de gente y de conversaciones,
voces que pelean con el volumen:
esa inevitable forma en que el
ruido
va derrotando a la palabra.
A la hora cenicienta
la noche
que devora el mundo lentamente,
el
desorden a punto de morir,
el traqueteo del apilado de las mesas
anterior al silencio,
a la calma
chicha, al zumbido leve
de compresores y ventiladores.
Se hace
difícil conciliar el sueño,
el calor
no ayuda,
tampoco
el hematoma en el pie hinchado.
Difícil no sentir el corazón
latiendo con fuerza en la herida.
Ya lo
habías escrito antes:
Quizá, alguna vez, no habrá nada
que diga este día.
julio 27,
2026