sábado, junio 22, 2019

El viento y Sophie


                     Sophie Hunger - Le vent nous portera
 
Se empecina la tarde afuera
en celebrar San Juan con tracas,
o algo parecido.
Aquí Sophie Hunger una y otra vez
nos dice que el viento nos llevará.
Y a pesar de que no entendamos
el francés, una trompeta parece
opinar lo contrario y lo refrenda:
este viento, más temprano que tarde,
nos llevará.

Nada es seguro,
o acaso, tal vez, la música sólo
el color imposible del sonido—,
esas notas que irradian ecos
que para redimirnos se conjuran,
aunque no entendamos francés
y no sepamos los acordes
que acompañan a esa batería
y a ese persistente bajo.

Sophie nos habla ahora
sobre un taxi hacia otra galaxia,
o algo así. Da igual,
inevitablemente
y deprisa demasiado deprisa,
una y otra vez, el viento
nos llevará,

como el vals de Lorca que soñó Cohen,
como la canción que ahora interpreta
una amiga desconocida
que jamás sabrá de este poema.


junio 22, 2019



jueves, junio 13, 2019

No es posible retener lo intangible


Una vez más, lentos, vendrán los días
amontonando rutinas oscuras.
Va a ser así, sin duda. Así dejará el tiempo
su furtivo rastro de sangradura.

Yo estaré donde los libros de aquella
academia abierta al mar, aletargado,
donde la red apresa las palabras
que nada saben decir de nosotros.

Pensábamos que todo se sostenía solo,
que el pálpito sería eterno en nuestra efigie,
que no era necesario que forjásemos nada.

Pudimos haber sido aquellos libros,
un calendario abierto a otras citas.
Pudimos haber sido otras historias,
un caleidoscopio de otro milenio,
no esas nubes corriendo hacia este lado
de la soledad.
                        Y nosotros aún,
siempre extraños al sol,
esperando, esperando, esperando.


junio 13, 2019

domingo, marzo 24, 2019

Arqueología


Una vez fui
un personaje de ficción,
ahora me empeño en ser quien lo escribe,
quien no reconoce al personaje,
quien busca en los armarios una prenda
para terminar encontrándola
pequeña y extraña
pasada de moda y de talla.

Una vez fuimos otros.
A todas horas, como dioses,
mirábamos los bosques y las nubes
de las palabras
como si fuésemos algo intangible,
como si nuestra mente anochecida
pudiese dejar un rastro en la arena.

Hace más de veinticinco mil años
quinientas generaciones vivieron
en la cueva de Parpalló,
en los montes cercanos a Gandía.
Allí dejaron a los arqueólogos
un rastro esculpido en seis mil tablillas
y unos grabados en la roca.
El paso de tantas generaciones
en unos pocos metros de estratos.
Y en el estrato superior,
un manto cubriéndolo todo:
excrementos de cabras.

Qué metáfora más insuperable
–tan escueta como lacónica–
de nuestro tránsito,
de la terquedad de nuestra ficción
pequeña y extraña y pasada de moda.

marzo 24, 2019

viernes, febrero 22, 2019

Para venir a poseerlo todo




Para venir a poseerlo todo
No quieras poseer algo en nada
(San Juan de la Cruz)

Querer llegar hasta el origen.

Extraviados, vagar la noche
hacia el ensueño primitivo
donde el pensamiento se evade
y la poesía respira
fuera del hombre y su legado.

Habitar la morada última,
intuir su sustrato inicial,
divisar la luz descreyendo,
ser el reflejo de una escena
que nos transporta hacia el fulgor.

Profana imposibilidad,
presunción vana del estúpido,
querer llegar hasta el origen
en este transitar de río
para venir a saber nada.

enero, 2019

miércoles, enero 02, 2019

Puede ser y sucede


Puede ser aire,
aire atrapado entre las letras
de un borrador que dejaste olvidado
entre las solapas de un libro,
aire que ambiciona emerger.
Sucede que los gritos se apagan en las sombras,
sucede que no hay sonido en el espacio,
que no hay dolor pequeño
en el remedio que precede
al reposo de la ortopedia.
Puede ser ternura lejos, tristeza
presentida por un sol en invierno,
puede ser nada y todo,
nada que detenga a la tierra
en su estación de término y partida.
Sucede,
escrito está, sin alfabetos,
que el aire pasa,
que la letra y los signos pasan,
puede ser y sucede, nada y todo,
partida y término,
tristeza sin adiós, casi mar de suburbio.
Puede ser y sucede, aire recluido
en las solapas de un libro olvidado,
palabras que persiguen sus esquelas
iluminadas por un sol de invierno.




diciembre 31, 2018





sábado, diciembre 22, 2018

El giro de la noria



Intentas explicar errores del pasado
las cosas que arrastrabas que nunca utilizaste,
aquello que no hiciste, lo poco que pudiste hacer.

Como si un huracán te hubiese secuestrado,
lejos de la certeza intentas explicar
pero no hallas palabras
y el tiempo no parece ser nunca suficiente.

Debe de ser cosa de la experiencia,
porque las sílabas de las excusas
extrañas y sin compromiso
y a nuestro pesar fluyen, 
levantan tu verdad
sobre cimientos de arena y paja.

Poco importa que nuestro tren pasase de largo
abandonándonos en la tormenta,
poco importa la historia, 
la frágil memoria desconocida
que nos aguarda.
De nada sirven todos los pretextos.

Ataúd en tierra incendiada,
intentas explicar errores,
recuerdos que no sucedieron,
el girar fugitivo de la noria,
salir de donde nunca conseguimos entrar.
  



diciembre 15 y 16, 2018

domingo, diciembre 09, 2018

Quise saber de ti



Quise saber de ti,
la forma en que la vida atrapaba un deseo
para quemar un muro o romper un poema.

Quise lograr un imposible:
olvidar lo que se ignora, regresar a la noche
de la interrogación y al fruto de la duda.

La duda del amor quise olvidar de ti,
dos astros extraviados, un azul infinito,
todo lo que una vez pareció que existía,
como tú tantas veces soñaste en otros mundos.

Perdido el rastro y el miedo estúpido arrebato
quise saber de ti.




diciembre, 2018


viernes, octubre 05, 2018

Receta para aliviar el dolor



Un cielo que se rompe, sus pedazos cayendo
como cadáveres que no nos salvan
de esta oscuridad crónica.

Olvidados los árboles,
no pudimos esquivar los disparos de las palabras dichas,
no pudimos vencer a nuestro propio olvido.

Dijimos demasiado.

Pero ahora conozco la receta,
el remedio contra el dolor:

no echar de menos fríos que no saben de ti,
ser invisible,
dar espacio al silencio,
no saber más de nuevas penas,

de pájaros que olvidaron volar,
de poemas que duelen como un solo de Hendrix
o una canción de Julien Baker
con los Asesinos de Estrellas

en esta noche de domingo.




septiembre, 2018

sábado, junio 09, 2018

El Lamento de la Ninfa


Lamento de la Ninfa  Claudio Monteverdi (Claudio Savall, Montserrat Figueras) 

Atizado por una música
de amoríos y guerras,
en la misma esquina de entonces,
en el mismo libro sin alma,
he pasado los años olvidando
la sordera del tiempo.

Y pienso ahora que tanto paraguas
fue inútil, que la lluvia
era la forma de la historia,
del bosque y de la lejanía,
lo que pudimos tejer entre sueños
a pesar del óxido derramado.

Mi memoria navega la resaca
de la misma esquina y del mismo libro
golpeada por un lamento,
por una música de siempre.

Es eterno el Lamento de la Ninfa
(haz que vuelva mi amor
tal como antaño fue),
como también lo es
el que hoy –el que siempre–
leerá un poema a pesar nuestro,
cómplice anónimo de nuestra voz,
como nosotros ahora lo somos
–que me perdone el músico–
de Monteverdi.


                                                                                                  junio 9, 2018






viernes, mayo 04, 2018

De eso es de lo que queremos huir


La contabilidad de los días perdidos
es un asiento duplicado
que amenaza con quebrar la fortuna,
el mundo de habitación, Moleskine,
computadora y lápiz,
esos poemas donde no nos reconocemos,
esos poemas que, en realidad,
nunca dijeron nada que pudiera salvarnos.

Aquí otra vez,
sin nada que perder o que ganar,
consumada nuestra derrota,
nunca más inocentes,
puerta abierta al abismo,
a ese deseo azul cada vez
menos impacientado.

Otra vez aquí, sin nada de entonces,
aprendido el arte del camuflaje,
lejos de nuestra casa,
dependiendo otra vez de lo invisible,
de las vueltas que se van entre nubes
de otros días resplandecientes,
lejos de los vendajes
y de las cicatrices.


abril 29, 2018

sábado, marzo 31, 2018

Ojalá


Tal vez nunca sea capaz
de poner nombre a esa voz
conjurada. Hubiera querido ser
extranjero sin idiomas, o sordo,
o nube que transita sin conocer de sombras,
convalecencias o regresos.
Alguna vez, otra tristeza
llenará de sótanos nuestros bosques.
Aunque mañana sea un día de ficción
alguna vez no habrá nada que diga este día.
Una y otra vez sus palabras
resuenan como ecos,
una y otra vez, ese sonido fúnebre
nos aleja de una isla que no existe.
Puertas cerradas, casi ya sin odio,
sílabas que silban como disparos:
Ojalá hubieses sido tú y no él
quien muriera”.


marzo 31, 2018




jueves, noviembre 30, 2017

Nunca estaré del todo aquí


Tiende sus alas el anfiteatro de la tarde.
Sobre las vitrinas, trae noviembre su botín de fuego,
una llamada al orden a estas horas vacías,
a todo este ir y venir febril que nos arrastra.

Deseo azul es la forma del aire,
el conocimiento de la luz perfecta
siempre azul, lejos siempre.

Me decías tanto,
como si fueras todo, como si todo pudieras:
que, aún nimios y solos, 
nos alcemos sobre los miedos,
que no nos importe más lo preciso,
que la causa sea nuestra contienda,
que ya no nos importe,
que ya no nos ciegue más la luz de la palabra.
Como si todo pudieras,
                                      me decías tanto.

Cristal que intenta emular el signo
todo este ir y venir,
terca derrota que reverbera tu nombre

todo este ir y venir sin movernos,
sin un solo golpe que nos derribe.



noviembre, 2017


domingo, agosto 27, 2017

San Vicente do Mar











La soledad junto al mar en la niebla,
en San Vicente, entre balandros
varados en la playa y su senda de madera.

Al final del sendero,
antes de las alambradas de espino
que impiden el acceso a una zona militar,
unas sombras fugaces que intentaste
capturar en una fotografía.

También allí nuestra remota angustia:
la obcecada obligación de seguir,
la terca estupidez de seguir siendo.

Alguna vez debimos soñar esas colinas verdes,
alguna vez no fuimos estos extranjeros
viajando en trenes de cercanías
balanceándonos
al compás de un traqueteo maldito.

Clareaba ya la mañana, y tú,
sentada en aquel banco, anacrónica,
te demoraste con tu móvil
leyendo unos mensajes.

San Vicente do Mar, 
entre sombras fugaces
y niebla.




agosto, 2017




lunes, julio 31, 2017

Las mudanzas


Yo recuerdo también aquellos cuadros
japoneses de casa de mis padres
traídos probablemente de Melilla, junto
con una cama turca y la escena guerrera
de aquel tapiz con robustos caballos
y yelmos y lanzas descomunales.

De las estampas japonesas
olvidé los detalles, pero pienso en un lago,
con barcas y aves y una luna enorme
y el monte Fuji dominando todo.

Posiblemente estos recuerdos no sean
más que imágenes tomadas de algún
restaurante oriental que la razón confunde.

Las cosas que acumulas pueden sobrevivir
a las mudanzas, pero van desapareciendo
inevitablemente, sin que volvamos a saber de ellas.
Tal vez ése sea el motivo de que nos aferremos
a esos pocos geranios que rescatamos
de aquélla, su última casa.





julio, 2017

sábado, mayo 27, 2017

A pesar nuestro


El azul, sobre cortinas y potos,
es la frontera de la noche
lamiendo un perfume antiguo.
Sensación de manos arriba
y armas en tierra,
señales de otro tiempo que la tarde revive.

Nuevamente ver pasar otro sol
sobre la atalaya de un jardín quieto,
el lugar donde lees el pasado
cada vez que te rindes al influjo
y, desarmado, acumulas palabras
esa suma de los significados
que siempre retorcemos 
para conseguir que no nos entiendan
a modo de inventario por derribo.

Es cierto que una casa habita
sin nosotros y a pesar nuestro,
también
que escribimos para seguir girando
sobre las movedizas arenas de los sueños,
también
que en la frontera de esta noche
con sensaciones de manos arriba
y armas en tierra, nos parece
más cierta aquella tarde, aquel jardín.




mayo 25, 2017

domingo, mayo 21, 2017

20 de mayo


Este que en el borde vislumbra
otro crepúsculo aún más huraño,
como si la puerta iluminada
fuera la forma helada del camino.
Este del despertar oscuro y lento
como trenes aproximándose
en la noche de estrellas limpias,
su luz de tinglados ocultos
y aviones que se llevan tantas cosas que callan.
Este que aligera el paso entre
ruinas y espejos que muestran a otro
danzando en espiral tras un sueño tapiado,
con mujeres que discurren como canciones
inconexas. Unas barcas también
en un verano que siempre otoñaba.
Todo este transcurrir girando
y girando y este aquí y ahora
estúpido y perdido como piedra en el aire
en la profunda niebla del recuerdo.




mayo 20, 2017


sábado, mayo 13, 2017

Asperger


Las gaviotas transitan entre los edificios
en la tarde apagada. Protegidas 
por la brisa marina se hacen fuertes 
más allá de la altura del museo.
–Cuando llegue la noche,
hacia dónde volarán las gaviotas–.
Todo este estar aquí
es un simulacro de olvido,
un estrecho balcón por el que observamos
el tráfico como un gusano
que avanza y se detiene a golpes de luz.
Cuando llegue la noche,
hasta dónde volarán las gaviotas.
Podría irme con ellas y no volver nunca.
Podría –sobre los cristales y el acero–
alejarme cualquier día
y en el aire construir un último laberinto
donde, una vez más, ser inapropiado.
En los peldaños lentos de la tarde
los transeúntes son seres sin forma,
entes desconocidos e impasibles
que emiten señales confusas.
                                                              Seguir,
para entender el mundo no perseguir gaviotas,
seguir, ahondar la orfandad
del forastero en tierra extraña.


mayo 13, 2017