Del
viaje me queda el dolor, la lluvia
y la duda del
porqué continuar, este
querer desistir, aunque aún
tener el aire y salvar otro día. Y
por eso la mañana persiste y la
luz en los árboles espesa
un viento fresco que
nos permite seguir aquí, sobre
este cuaderno de tapas negras y
páginas beis en
el que buscamos otras maneras de continuar y
encontrarnos a nosotros mismos, detener
la tristeza de no saber de ti, olvidar
nuestra voz de flores secas en
este reino triste de
no saber nombrarte.
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