Ser es echarnos
una habitación encima, dijiste.
-¿Quién es? ¿Y a quién escriben estas letras?
No hay habitación que conozca
palabras bastantes, ningún
esperar con significado,
sólo
verbos que van pegando tumbos.
Huye de mí,
pero antes, tira de la soga.
agosto 7, 2014
viernes, agosto 08, 2014
viernes, julio 04, 2014
Para decir que no regresaremos
A veces intentamos mirar lejos
y la vista no nos alcanza,
y encontramos
sólo un cuerpo vacío,
un pensarte
por accidente
en el
interior de una rueda
que no cesa
de mostrarnos su cara
oculta a
todas las preguntas.
A veces
pretendemos regresar
a lugares
que no existen, a tiempos
en los que
nunca convivimos
(aunque tal
vez sí
y simplemente
lo olvidamos).
Quizás compartíamos
un refugio
en todas
esas baladas de abismo
que nos
hablaban de niños que no eran
y sueños que se fueron.
Posiblemente
todo fueran figuraciones,
todo lluvia
que no caía nunca,
todo laberinto que siempre huía.
Porque nunca
se es lo bastante rápido,
un día,
entre el acre humo de la pólvora
y la
nostalgia de las mentiras consentidas,
abatidos por
el último signo,
seremos
protagonistas, actores
de la muesca
de un pistolero.
Demasiadas
palabras, demasiadas distancias
para no
decir nada.
julio 4, 2014
viernes, marzo 21, 2014
La tienda de la esquina
La tienda de la esquina
ya no
existe. Como a tantas y a tantos,
la crisis se
la llevó por delante,
luego, la
coyuntura hecha costumbre,
fue
cubriendo su cara de pintadas
y otros olores.
Será
seguramente equivocado
pretender
que las cosas permanezcan
-esas tardes
de invierno con la media
luz del
poniente, por ejemplo, o
descubrir
que una palabra nos salva-.
Sobrevivir
conscientemente
es sin duda un
delito capital;
poder
seguir, a secas,
es, sin más,
un acto de circunstancias,
tratar de
encontrar un espacio propio
aunque sea tan
sólo para intentar narrar
nuestros tristes
conatos:
náufragos
sin océano,
perseguimos
gaviotas
suturando
palabras
entre
silencios.
Porque uno
sabe hasta dónde
no llega,
la tienda,
sin embargo, permanece.
marzo 21, 2014
miércoles, marzo 19, 2014
Jason Molina (in memoriam)
Viajabas a través de La
menor
buscando un sitio donde reposar,
un nuevo domicilio,
un lugar en el centro de
la noche
donde empezar de nuevo.
Por mundos deshabitados viajabas,
apartado de todo origen
y lugares comunes.
Por mundos deshabitados viajabas,
apartado de todo origen
y lugares comunes.
Nunca hubo nada tan
peligroso
como buscar una salida
a tantos fantasmas furtivos
y al alcohol destruyéndote
como un torpedo.
Fue absurdo pensar
que podríamos fingir
una dirección, un domicilio
distinto
donde
habitar.
Un día, entre fantasmas
de lo que fuimos contra
lo que somos,
un día buscaremos la disculpa
a todas las preguntas sin
respuesta.
Una vez más lo
intentaremos,
volveremos a lo
sencillo, Jason,
transitando entre Do, Fa
y Sol mayor
es posible que lo
logremos,
aunque nuestro destino
sea terminar en un lugar triste,
un lugar triste como Re menor.
un lugar triste como Re menor.
marzo 19, 2014
miércoles, febrero 26, 2014
Que tú y yo no sepamos existirnos.
Cuando recuerdes aquellas palabras
y necesites aire entre cajones
y me busques
con hambre de pasado
entre los
muertos de la noche,
como cuando
el misterio sujetaba el futuro,
e inútilmente rebusques
(conjurado
el destino, invitada la sombra)
entre vacíos
y costumbres
antiguas.
Será
seguramente entonces,
con el escenario perfecto
de un cielo
sin rutinas, ni domingos
dudosos. La
realidad
será similar
al nombre de un guiño
y al verso de
una corbata perdida
en el ropero.
Aquellas
palabras del frío
que todavía
quieren invocarnos
traerán una redención absurda,
la presencia
oculta en la almohada
de un rastro
que no existe,
las horas
detenidas de un reloj nocturno,
un
silencioso gato que salta y atrapa su presa.
Y tú espectador
y tú presa
indiferente.
febrero 26, 2014
jueves, agosto 08, 2013
Mientras se espera vivir
Mientras se espera vivir, la vida pasa (Séneca)
Modelados por
el curso del río,
al otro lado
del amor,
en el litoral
de la noche y el desamparo de los años
que ya no
cesan,
a tientas,
aplazamos el final de la historia
que un día
nos pareció inexpugnable.
Perseguimos
el humo y perdimos la puerta.
Hastiados
acaso, ya no buscamos
fuerzas que
agitasen nuestras palabras.
Tenaces,
envenenamos el sueño.
Fragilidad
estúpida de la contemplación,
tal vez sea
soberbia o egoísmo
escribir un
poema con tan escasos mimbres
mientras
espero vivir -mientras aún espero
vivir-,
aunque esta tarde me pregunte
si podría
hacer algo para no recordarte.
Perdóname, tan
sólo quise dejar constancia
de mi
derrota,
de esta
alerta de pretérito fuerte,
de este acaso
de brumas y barruntos
sin antídoto,
todo cuanto
nos llevó a
esta escombrera.
agosto 8, 2013
domingo, mayo 19, 2013
Comunión
dicen en ti.
No habito
donde el
silencio repite mi voz
y los
cuentos se hacen rincones
oscuros para
nadie.
No sé nombrarte.
Y, sin embargo,
la noche
todavía espera
que esta
unión se haga cuerpo,
una misma
pisada, olvido
de la humillación de buscar
un sitio
inexistente.
mayo 19,
2013
sábado, abril 27, 2013
Más felices
No es a ti a
quien escribo
cuando estoy
escribiéndote
—¿a quién, entonces, convoca esta
voz?—,
un blog, un
título, “quienes no leen
son más felices”,
la verdad
asumida al fin
tan sólo una
línea más arriba
de todos mis
rastros y derrotas,
lugares que
perviven
junto al
antiguo orden del alfabeto.
La mirada
perpleja
repasando
antiguos castillos,
el sabor
acre de aquellas excusas,
de la vida
alejada de las hadas,
alguien que
dejó una ventana abierta:
lo que queda
después de olvidarte.
Sólo así
regresamos,
a fuerza de olvido, sólo así,
en el
reducto último,
endecasílabo
dolor
que nos
invade una vez más.
Pero no, Joz,
Permíteme —desconocido amigo—
corregirte una
palabra tan sólo:
quienes no
escriben
son más
felices.
abril 2013
sábado, septiembre 22, 2012
Hacia ningún lugar
Pretendíamos detener el miedo
igual que una isla, lloviendo en nosotros,
conociendo hasta el cansancio las letras
de otros locos sin escrúpulos.
Hastiados de ser el que decíamos,
pretendíamos llegar a decir
en una suerte de delirio insomne
huyendo de nosotros mismos.
Pretendíamos ser en otros ojos,
mientras fingíamos, sin saber muy bien
qué hacer con tantos rastros por venir
hacia ningún lugar.
Dejar a un lado el miedo, eso pretendíamos,
poder conjurar, a espaldas del mundo,
el débil resplandor de nuestro encantamiento.
Y salvarnos así, acallando las tardes
al lado de nadie, asombrados
por un incendio absurdo
que parecía querer consumirnos.
Posiblemente -es cierto- hubiera algo más,
pero hay quien dice
que todo termina arrugado y sucio
y que tal vez lo que más nos defina
sea
aquello que no hicimos.
septiembre 22, 2012
miércoles, abril 04, 2012
Gente a la fuga
Has venido a decirme que hay palabras
lentas como un jardín nocturno
y relojes extraños e implacables
como un camión sin luces en la noche,
has venido y me hablas de nubes imposibles
erigidas por el viento y la luz,
de ciudades pausadas en sus árboles
y lugares donde la vista
se prodiga como una enredadera.
Como el modo en que quedarse sería
pronunciar el vocablo que formula la muerte,
has venido a decirme palabras sin sentido,
metáforas que ya no pueden engañarnos.
Sabemos de la duración de una estatua,
las hemos visto, nos han recordado
todas las guerras que perdimos,
intermitentemente hemos odiado y amado,
disfrutado y sufrido.
Como avaros perseguimos quimeras,
edificios con tripas de papel
que almacenamos
en estantes inalcanzables.
Somos -siempre lo fuimos-
gente a la fuga,
una herida imposible de cerrar
que malgasta su tiempo transitando
el lugar donde acuden los ciervos moribundos.
Abandonemos, pues, esta tierra baldía
de palabras y escritos sin memoria.
se prodiga como una enredadera.
Como el modo en que quedarse sería
pronunciar el vocablo que formula la muerte,
has venido a decirme palabras sin sentido,
metáforas que ya no pueden engañarnos.
Sabemos de la duración de una estatua,
las hemos visto, nos han recordado
todas las guerras que perdimos,
intermitentemente hemos odiado y amado,
disfrutado y sufrido.
Como avaros perseguimos quimeras,
edificios con tripas de papel
que almacenamos
en estantes inalcanzables.
Somos -siempre lo fuimos-
gente a la fuga,
una herida imposible de cerrar
que malgasta su tiempo transitando
el lugar donde acuden los ciervos moribundos.
de palabras y escritos sin memoria.
De nada sirven unos versos.
abril 3, 2012
abril 3, 2012
miércoles, febrero 22, 2012
Mirando hacia atrás sin ira
.
Creí haberte visto
en la comedia divina de Dante
haciéndote pedazos haciéndonos sufrir,
haciéndote sufrir haciéndonos pedazos.
Por no verte así nunca más
mordería a caricias tus fantasmas
y sus abismos,
pero entonces soy tan pequeño,
pero entonces consigues hacerme tan pequeño.
Un momento de muerte
son muchos años,
y yo no sé dejar de ir cuando me llamas
y yo no sé dejar de huir cuando te veo.
Qué frío y qué áspero se vuelve nuestro abrigo
cuando la mente es una expectativa
de desahucio inminente,
y son tan difíciles las medidas preventivas
y es tan mágico el poder del terror.
Creí haberte visto,
sufrías haciendo sufrir
y no encuentro manera de evitarlo.
febrero 22, 2012
Creí haberte visto
en la comedia divina de Dante
haciéndote pedazos haciéndonos sufrir,
haciéndote sufrir haciéndonos pedazos.
Por no verte así nunca más
mordería a caricias tus fantasmas
y sus abismos,
pero entonces soy tan pequeño,
pero entonces consigues hacerme tan pequeño.
Un momento de muerte
son muchos años,
y yo no sé dejar de ir cuando me llamas
y yo no sé dejar de huir cuando te veo.
Qué frío y qué áspero se vuelve nuestro abrigo
cuando la mente es una expectativa
de desahucio inminente,
y son tan difíciles las medidas preventivas
y es tan mágico el poder del terror.
Creí haberte visto,
sufrías haciendo sufrir
y no encuentro manera de evitarlo.
febrero 22, 2012
sábado, febrero 04, 2012
De meteorologías y ascensores
Saber únicamente de calles, poetas y ciudades,
morar entre incandescentes estatuas,
hablar del tiempo por venir, acaso
como una excusa de meteorología y ascensor,
regresar a las horas de un Cohen
a finales de su confeso diciembre,
aprender a tragar a pequeños sorbos
la inmundicia que insiste en conocernos;
sabernos de un día que no llegó,
de una casa de nadie y una boca inasible,
de la tesis de los tubos catódicos
y los ciegos guiando a los videntes.
Tareas absurdas,
excusas para seguir horadando el vacío
mientras despiertas y saludas
injustificadamente a la realidad,
al mudo resplandor
de la cara oculta de la pantalla
y al impulso de las sílabas huérfanas.
morar entre incandescentes estatuas,
hablar del tiempo por venir, acaso
como una excusa de meteorología y ascensor,
regresar a las horas de un Cohen
a finales de su confeso diciembre,
aprender a tragar a pequeños sorbos
la inmundicia que insiste en conocernos;
sabernos de un día que no llegó,
de una casa de nadie y una boca inasible,
de la tesis de los tubos catódicos
y los ciegos guiando a los videntes.
Tareas absurdas,
excusas para seguir horadando el vacío
mientras despiertas y saludas
injustificadamente a la realidad,
al mudo resplandor
de la cara oculta de la pantalla
y al impulso de las sílabas huérfanas.
febrero 4, 2012
sábado, enero 21, 2012
Canción olvidada
Si pudiera sostenerte ahora,
si ahora fuera entonces
y no siempre fuera diciembre
con su cielo de árbol consumido.
Si las horas no estuvieran vacías
y pudiera desconocerme
y mis zapatos no me llevasen ya
a ninguna parte.
Si pudiera sostenerte ahora,
si al fin no fueras
más que otro diamante caído
en la basura de la primavera.
Debemos confiar en lo que no conocemos
—me decías, y hacía frío y era diciembre—,
debiéramos ser siempre un dedo apuntándonos,
—continuabas diciendo—. Pero ahora
cuando la noche
nos lleva a espaldas del paraíso
y todo corre más y más deprisa
y yo no puedo dejar de perder
lo que una y otra vez perdí,
mientras te veo sonriendo a nadie,
alejándote de lo que un día conquistamos
si ahora fuera entonces
y no siempre fuera diciembre
con su cielo de árbol consumido.
Si las horas no estuvieran vacías
y pudiera desconocerme
y mis zapatos no me llevasen ya
a ninguna parte.
Si pudiera sostenerte ahora,
si al fin no fueras
más que otro diamante caído
en la basura de la primavera.
Debemos confiar en lo que no conocemos
—me decías, y hacía frío y era diciembre—,
debiéramos ser siempre un dedo apuntándonos,
—continuabas diciendo—. Pero ahora
cuando la noche
nos lleva a espaldas del paraíso
y todo corre más y más deprisa
y yo no puedo dejar de perder
lo que una y otra vez perdí,
mientras te veo sonriendo a nadie,
alejándote de lo que un día conquistamos
interpretando aquellas melodías
al unísono,
mientras te veo, e intento olvidar
aquellas canciones que ahora cantas
al unísono,
mientras te veo, e intento olvidar
aquellas canciones que ahora cantas
para mí tan amablemente,
...................en esta noche
en la que hace frío y es enero
y tú no estás.
enero 21, 2012
...................en esta noche
en la que hace frío y es enero
y tú no estás.
enero 21, 2012
martes, enero 10, 2012
Nocturno
.
Trajina con el viento en la ventana el agua.
La luz de la noche persigue sombras
movedizas por el techado.
Trajina con el viento en la ventana el agua.
La luz de la noche persigue sombras
movedizas por el techado.
Sobre el cristal
las gotas dibujan meditaciones.
Desde la cama observo esa danza agitada
—mañana será resaca, volver
a la temida hora de no saberte—.
Una vez más
los inviernos, implacables, nos traen
a la memoria otras ventanas,
otros dibujos de las mismas gotas,
estratos que acaban siendo más tú
que la banalidad que ahora nos refleja.
Eran otras las penumbras de entonces
—más frías, más humildes—,
otras las fuerzas que nos atraían
a pesar de la lluvia y los cristales.
En la inercia de nuestra derrota contra el tiempo
definitivamente
nada parece ya para nosotros.
enero 2, 2012
Desde la cama observo esa danza agitada
—mañana será resaca, volver
a la temida hora de no saberte—.
Una vez más
los inviernos, implacables, nos traen
a la memoria otras ventanas,
otros dibujos de las mismas gotas,
estratos que acaban siendo más tú
que la banalidad que ahora nos refleja.
Eran otras las penumbras de entonces
—más frías, más humildes—,
otras las fuerzas que nos atraían
a pesar de la lluvia y los cristales.
En la inercia de nuestra derrota contra el tiempo
definitivamente
nada parece ya para nosotros.
enero 2, 2012
jueves, diciembre 15, 2011
Solitary man
Solitary Man - Neil Diamond
de Jim, aunque retozase con ella
una calurosa noche de agosto.
Tampoco Sue murió de amor por mí,
y aunque parezca absurdo
unir a ese otro Neil con los Zeppelin,
la canción permanece igual
mientras tú eres cada vez más distinto.
El hombre solitario somos todos
los que creímos poseer a Sue,
los que pensamos una vez que siempre
habría una música y una Melinda
mientras tú eres cada vez más distinto.
El hombre solitario somos todos
los que creímos poseer a Sue,
los que pensamos una vez que siempre
habría una música y una Melinda
por quien no lamentar nuestros fracasos.
Melinda era del aire y de los árboles
y las abejas, como Sue,
y nosotros no nos encontraremos
en un tema perdido en un vídeo
de baja calidad,
ni seremos otra cosa distinta
que la que siempre fuimos
hartos ya de seguir aquí
atravesando calles que no existen.
diciembre 15, 2011
Melinda era del aire y de los árboles
y las abejas, como Sue,
y nosotros no nos encontraremos
en un tema perdido en un vídeo
de baja calidad,
ni seremos otra cosa distinta
que la que siempre fuimos
hartos ya de seguir aquí
atravesando calles que no existen.
diciembre 15, 2011
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Neil Diamond,
Solitary Man
domingo, noviembre 27, 2011
Aquel fuego
Me dices que la vida
es injusta, injusta como la muerte
o las armas de un asesino
o ese fuego que devastó el bosque.
A veces las cosas no son como querríamos,
a veces abril nunca viene,
pero esa es tu verdad,
la verdad de encontrarte aquí,
la verdad de relajar la mirada
hasta que todo desaparece o se hace doble
y entonces niegas
todo aquello que es cuna
o poema rimado.
La vida es injusta,
pero esa es la rendición
en la que pones tus cartas en juego,
el caballo del sueño; acaso aquello
que te impide incendiarte.
Me dices de la vida y de sus atentados
y me hablas de bosques y de fuegos
y yo me pregunto qué fue
del fuego, de ese fuego
que devastó
................aquel bosque.
noviembre 27, 2011
domingo, octubre 23, 2011
Tam-tam
Lo mismo que los muebles
en un cuarto trastero,
igual que las gaviotas
tras los barcos de pesca,
persiste el otoño como solía
antes, como si aún fuera posible
entrar ahora en otra casa
distinta, y de esa forma,
desorientados y tambaleantes,
pudiéramos aventurarnos
a envenenar un último poema.
Persiste también esta gravedad,
este seguir aquí y ahora
cosidos a la materia del orbe,
disolviéndonos a tientas, latiendo
muertos; himno silente de la muerte
que tiene aún algo encendido
para decir la noche
cuando todas las palabras
se arrastran, sin excusas,
en el confín del papel y la pluma
y agazapado —sombra que discute,
himno silente de la vida—
con tu pequeño atrio envuelto en celofán
desciendes, campana, sin atreverte
siquiera a horadar la arena.
Como solía, persiste el otoño.
En el radar se anuncia otro verso vacío.
El corazón es un tambor de guerra
en la noche africana.
octubre 12, 2011
en un cuarto trastero,
igual que las gaviotas
tras los barcos de pesca,
persiste el otoño como solía
antes, como si aún fuera posible
entrar ahora en otra casa
distinta, y de esa forma,
desorientados y tambaleantes,
pudiéramos aventurarnos
a envenenar un último poema.
Persiste también esta gravedad,
este seguir aquí y ahora
cosidos a la materia del orbe,
disolviéndonos a tientas, latiendo
muertos; himno silente de la muerte
que tiene aún algo encendido
para decir la noche
cuando todas las palabras
se arrastran, sin excusas,
en el confín del papel y la pluma
y agazapado —sombra que discute,
himno silente de la vida—
con tu pequeño atrio envuelto en celofán
desciendes, campana, sin atreverte
siquiera a horadar la arena.
Como solía, persiste el otoño.
En el radar se anuncia otro verso vacío.
El corazón es un tambor de guerra
en la noche africana.
octubre 12, 2011
domingo, julio 31, 2011
Romeo y Julián
Romeo ama a Julián
en la plaza mayor de Munich,
y tú me dices “¿por qué no Romea
a Julieta?”. También que, realmente,
en alemán se dice Miunchen,
o algo parecido,
—nunca fui bueno para los idiomas—.
Mientras suena la música
me entretengo mirando alrededor:
la sombra de las estatuas, el escenario
—parecido a un gran desierto luminoso—,
los cristales del suelo
y la coronación de miss dragqueen.
Nadie sabe de Rilke en esta noche.
Inevitablemente llueve, llueve
y todo parece desconocido,
tan desconocido como tú mismo
cuando la huida no es un medio último
para volver.
Romeo ama a Julián es una punto-com,
un lugar donde las gaviotas
no anidan, un lugar donde este mundo escribe
palabras sin misterio.
“Mi casa se encuentra entre el día y el sueño”
—nos dejó escrito Rilke—.
Tal vez no haya misterios que merezca la pena
desentrañar:
todo lo que realmente posees
cabe en una maleta,
y ya sabes que los de Ryanair
te machacan
por un kilo de más.
julio 31, 2011
en la plaza mayor de Munich,
y tú me dices “¿por qué no Romea
a Julieta?”. También que, realmente,
en alemán se dice Miunchen,
o algo parecido,
—nunca fui bueno para los idiomas—.
Mientras suena la música
me entretengo mirando alrededor:
la sombra de las estatuas, el escenario
—parecido a un gran desierto luminoso—,
los cristales del suelo
y la coronación de miss dragqueen.
Nadie sabe de Rilke en esta noche.
Inevitablemente llueve, llueve
y todo parece desconocido,
tan desconocido como tú mismo
cuando la huida no es un medio último
para volver.
Romeo ama a Julián es una punto-com,
un lugar donde las gaviotas
no anidan, un lugar donde este mundo escribe
palabras sin misterio.
“Mi casa se encuentra entre el día y el sueño”
—nos dejó escrito Rilke—.
Tal vez no haya misterios que merezca la pena
desentrañar:
todo lo que realmente posees
cabe en una maleta,
y ya sabes que los de Ryanair
te machacan
por un kilo de más.
julio 31, 2011
domingo, julio 03, 2011
Teoría inexacta (epílogo)
.
Todos nosotros quisimos un rastro
de cometas, algo que recordar
cuando llegase el duro invierno.
Tal vez tan sólo pretendíamos un abrigo
con el que cobijarnos de las horas
mientras el lobo merodeaba nuestro hogar
y la lámpara nos mostraba el límite
de nuestra demolición más absurda.
A golpe de sílabas y misterios
fuimos pasado y prodigio intentando
conquistar un poso de eternidad.
Aquello era la huida de nadie,
la huella que antes fue parte del bosque
como lo son el silencio o la nieve.
Luego el cansancio y la lluvia que sigue,
alguien que tratará de recordar
las razones para seguir sintiendo
lo que sabemos ya perdido,
restos de una sed que no cree en nada.
Por eso aquí no hablamos de tu ausencia,
por eso venimos de la inacción
y llegamos al tedio de este fingimiento.
Detrás de todos nosotros hay una ciudad
................................................ en ruinas,
una pared levantada palabra a palabra
donde se hace difícil seguir imaginando
la luna sobre la plata del río
o a dos desconocidos que se besan.
Todos nosotros quisimos un rastro.
Si nunca fue posible la victoria,
..................................... triunfantes
caminaremos hacia la derrota.
julio 3, 2011
Todos nosotros quisimos un rastro
de cometas, algo que recordar
cuando llegase el duro invierno.
Tal vez tan sólo pretendíamos un abrigo
con el que cobijarnos de las horas
mientras el lobo merodeaba nuestro hogar
y la lámpara nos mostraba el límite
de nuestra demolición más absurda.
A golpe de sílabas y misterios
fuimos pasado y prodigio intentando
conquistar un poso de eternidad.
Aquello era la huida de nadie,
la huella que antes fue parte del bosque
como lo son el silencio o la nieve.
Luego el cansancio y la lluvia que sigue,
alguien que tratará de recordar
las razones para seguir sintiendo
lo que sabemos ya perdido,
restos de una sed que no cree en nada.
Por eso aquí no hablamos de tu ausencia,
por eso venimos de la inacción
y llegamos al tedio de este fingimiento.
Detrás de todos nosotros hay una ciudad
................................................ en ruinas,
una pared levantada palabra a palabra
donde se hace difícil seguir imaginando
la luna sobre la plata del río
o a dos desconocidos que se besan.
Todos nosotros quisimos un rastro.
Si nunca fue posible la victoria,
..................................... triunfantes
caminaremos hacia la derrota.
julio 3, 2011
martes, mayo 17, 2011
Quién o qué aquí

.
Pregunto
qué no me sobra;
quién habita lo posible en mí
y vuelca en el aire un muro intangible;
quién aquí me vacía;
de dónde esta morada hostil
que una y otra vez me incita a pronunciar
la infinita vastedad de tu nombre.
Toco este dolor frío, escucho
—ya sin barandas— aquel metal quizá silencio
a destajo del vértigo de saberte no mía.
Escucho y toco y pregunto,
y vuelvo a preguntar
—ya sabes, sólo entiendo de preguntas
y labios que reclaman otros abecedarios—,
qué no me sobra,
.....................quién aquí
...................................vacío.
mayo 9, 2011
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