Uno es todo,
pero entonces saber no importa,
como si el tiempo finalmente no jugase
con nosotros; como si el espacio
no contuviese más
que lo que alguna vez fuimos o hicimos;
como si siempre hubiera sido así
y la noche impúdica, al temer la llegada del alba,
nos contase todos sus secretos
y descubriésemos que la verdad al fin
es sólo un laberinto tramposo.
Allí estábamos, donde el deseo no alcanza,
bebiendo algo menos que demasiado,
viviendo algo más que nunca,
temiendo que al fin todo fuese
impertinencia o desahogo,
casi lejanía, almidón, recuerdo.
Ahora me preguntas por lo que escribo
y yo me sé anacrónico, destino improbable,
desahogo de nuevo, música y mar
en el presente puro. Siempre acabado
pero siendo lo mismo siempre,
permaneciendo casi como la música, igual,
a pesar de nosotros, del tiempo y por él.
Uno es todo, pero entonces –tú ya lo sabías-
nada importa.
enero 16, 2008
lunes, enero 21, 2008
domingo, diciembre 09, 2007
Conversaciones con una extraña
Espectador perplejo,
inmerso entre ruinas y días sin interés
dialogas, una vez más, con la extraña.
Siempre hace frío cuando cierras los ojos
y, a solas, te recreas visitando lugares
donde la decisión aún es posible.
También pensabas siempre que nunca volverías,
pero a veces no puedes evitarlo
—esas viejas escenas en su perfección quieta—.
Es una sensación como volver a pintar
un cuadro; o volver a construir un muro
que sabes que no puede protegerte del tiempo.
Volveré entonces a juntar palabras
a espaldas del suicidio:
tretas vanas para eludir la muerte
en el viejo ritual de escribir para nadie,
como queriendo aún.
diciembre 9, 2007
inmerso entre ruinas y días sin interés
dialogas, una vez más, con la extraña.
Siempre hace frío cuando cierras los ojos
y, a solas, te recreas visitando lugares
donde la decisión aún es posible.
También pensabas siempre que nunca volverías,
pero a veces no puedes evitarlo
—esas viejas escenas en su perfección quieta—.
Es una sensación como volver a pintar
un cuadro; o volver a construir un muro
que sabes que no puede protegerte del tiempo.
Volveré entonces a juntar palabras
a espaldas del suicidio:
tretas vanas para eludir la muerte
en el viejo ritual de escribir para nadie,
como queriendo aún.
diciembre 9, 2007
viernes, noviembre 30, 2007
Ofelia

Tengo miedo, Ofelia,
hace frío
y la fábula cedió su lugar
a un agua de sombras.
Ahora duermes, duermes
y yo te veo dormida en el frío.
y yo te veo dormida en el frío.
Dime, Ofelia, dime si añoras
aquellos lugares de sol y mareas bajas,
si estuviste perdida, tan perdida
y lúcida como la noche y el silencio.
aquellos lugares de sol y mareas bajas,
si estuviste perdida, tan perdida
y lúcida como la noche y el silencio.
Tengo miedo, Ofelia, y tú,
entre flores de acebuche
y sombras de álamos, flotas.
Verde en la corriente verde flotas
y las gotas se extienden en ti
y rodean tu cuerpo lento y frío
en la lentitud húmeda
de tu bogar.
entre flores de acebuche
y sombras de álamos, flotas.
Verde en la corriente verde flotas
y las gotas se extienden en ti
y rodean tu cuerpo lento y frío
en la lentitud húmeda
de tu bogar.
Tú venías y partiste, Ofelia,
tendida a la luz pálida de mi casi muerte
entre flores de acebuche.
Dime, Ofelia,
dime qué encontraste en el río,
en el fondo de esa noche
callada ya para siempre.
noviembre 30, 2007
dime qué encontraste en el río,
en el fondo de esa noche
callada ya para siempre.
noviembre 30, 2007
Etiquetas:
Ofelia,
William Shakespeare
sábado, noviembre 24, 2007
Adagio para cuerda

La tarde vuelve a aburrirse
en la transparencia gris de un orujo
que sabes que no es capaz de salvarte
pero que aún piensas que te ayuda a resistir,
a olvidar ese dolor primigenio
que desde nunca —terco— te persigue.
Debe de ser que no sé ignorar,
que no sé dejar correr el agua,
ser madera fluyendo en la corriente,
luz en la luz del día, ceniza entre cenizas.
Tuvimos que volver
—el enemigo siempre estuvo dentro—,
regresar de la noche de labios compartidos,
de una vez por todas dejar caer el sueño,
descender al fin, callar para siempre
lejos de la llama y la razón.
Después de tantas excusas y humos
nada hay aquí que no sea derrota,
tus manos están frías
y la tarde vuelve a aburrirse
en una morosidad sin recompensa.
Debe de ser que ésta es una de esas luchas
entre aquellos hermosos perdedores
de las letras de Cohen.
noviembre 24, 2007
en la transparencia gris de un orujo
que sabes que no es capaz de salvarte
pero que aún piensas que te ayuda a resistir,
a olvidar ese dolor primigenio
que desde nunca —terco— te persigue.
Debe de ser que no sé ignorar,
que no sé dejar correr el agua,
ser madera fluyendo en la corriente,
luz en la luz del día, ceniza entre cenizas.
Tuvimos que volver
—el enemigo siempre estuvo dentro—,
regresar de la noche de labios compartidos,
de una vez por todas dejar caer el sueño,
descender al fin, callar para siempre
lejos de la llama y la razón.
Después de tantas excusas y humos
nada hay aquí que no sea derrota,
tus manos están frías
y la tarde vuelve a aburrirse
en una morosidad sin recompensa.
Debe de ser que ésta es una de esas luchas
entre aquellos hermosos perdedores
de las letras de Cohen.
noviembre 24, 2007
lunes, noviembre 05, 2007
Lluvia
Caes y caes y estás cayendo.
Sobre las antenas
y las despintadas azoteas,
ahora caes.
Más abajo
cristales y farolas y nosotros
teorizando acerca del dolor,
escudriñando el horizonte
nuevamente.
Desvalidos frente a tus límites
nada podemos hacer
más que observarte, atónitos,
mientras tú, torrentera,
caes y caes y sigues cayendo
arrastrándonos, hojarasca,
hacia la noche.
noviembre 5, 2007
Sobre las antenas
y las despintadas azoteas,
ahora caes.
Más abajo
cristales y farolas y nosotros
teorizando acerca del dolor,
escudriñando el horizonte
nuevamente.
Desvalidos frente a tus límites
nada podemos hacer
más que observarte, atónitos,
mientras tú, torrentera,
caes y caes y sigues cayendo
arrastrándonos, hojarasca,
hacia la noche.
noviembre 5, 2007
domingo, noviembre 04, 2007
Tú sabías de mí
Sólo una imagen
desdibujada
frente al vértigo todavía.
Quizás las calles y algo a descifrar
de una realidad que sabemos invisible.
Lo demás volver y la materia.
Nadie viene, pero tú eres dichoso:
nadie
es tu idea de la palabra frío,
de ese vacío gris que nos rodea.
A veces es necesario dejar
que todo caiga,
que todo se derrumbe
y encuentre al fin su lugar en el pozo.
Sólo una imagen, me decías,
quizás tu cuerpo practicando el mundo
al lado de nadie, en el incendio
que nos mantiene vivos,
dueños de un lugar donde los árboles esperan,
como la promesa de un buen tiempo,
la promesa de soles cubriendo el mapa
restañando lo irreal de tu estar aquí.
Por las esquinas huimos,
anochecidos,
y queda sólo una imagen desdibujada:
pájaros de niebla abandonando,
sin querer, la escena. Lejos de siempre.
Tú sabías de mí antes de mí mismo.
noviembre 3, 2007
desdibujada
frente al vértigo todavía.
Quizás las calles y algo a descifrar
de una realidad que sabemos invisible.
Lo demás volver y la materia.
Nadie viene, pero tú eres dichoso:
nadie
es tu idea de la palabra frío,
de ese vacío gris que nos rodea.
A veces es necesario dejar
que todo caiga,
que todo se derrumbe
y encuentre al fin su lugar en el pozo.
Sólo una imagen, me decías,
quizás tu cuerpo practicando el mundo
al lado de nadie, en el incendio
que nos mantiene vivos,
dueños de un lugar donde los árboles esperan,
como la promesa de un buen tiempo,
la promesa de soles cubriendo el mapa
restañando lo irreal de tu estar aquí.
Por las esquinas huimos,
anochecidos,
y queda sólo una imagen desdibujada:
pájaros de niebla abandonando,
sin querer, la escena. Lejos de siempre.
Tú sabías de mí antes de mí mismo.
noviembre 3, 2007
sábado, octubre 20, 2007
Cuatro de octubre
En agosto, mi hermano –maldita previsión–
me envió un presupuesto. Entonces no sabía
de su gran presteza y diligencia,
de esa forma sosegada y tranquila
con la que parecen arreglar todo.
Un certificado son sólo tres
con ochenta y tres; la corona ciento
veinte; y la misa sesenta. Luego está
el coche y el acondicionamiento del cuerpo
y la gestión y la documentación.
Lo más caro el féretro y la esquela
y la sala del tanatorio. También el nicho,
por supuesto. Y aquí podemos escoger
doble o sencillo,
por cinco o cincuenta años.
Sin traslados ni defunción judicial
nos vamos a los cuatro mil. O casi.
(Has debido quedarte donde dicen el cielo,
en aquella pradera de noches para siempre)
Es un servicio eficiente, sin duda,
esa forma profesional y limpia
con la que todo parece arreglarse.
Es, sin duda, un servicio diligente,
aunque nadie sepa cómo tapar
el agujero. Ese enorme agujero
que ha partido en pedazos el pecho de mi madre.
Llamar, en caso de fallecimiento,
al teléfono cinco-cinco-cinco,
seis-cero-ocho, dos-siete-tres. Sr.
Martínez.
octubre 2007
me envió un presupuesto. Entonces no sabía
de su gran presteza y diligencia,
de esa forma sosegada y tranquila
con la que parecen arreglar todo.
Un certificado son sólo tres
con ochenta y tres; la corona ciento
veinte; y la misa sesenta. Luego está
el coche y el acondicionamiento del cuerpo
y la gestión y la documentación.
Lo más caro el féretro y la esquela
y la sala del tanatorio. También el nicho,
por supuesto. Y aquí podemos escoger
doble o sencillo,
por cinco o cincuenta años.
Sin traslados ni defunción judicial
nos vamos a los cuatro mil. O casi.
(Has debido quedarte donde dicen el cielo,
en aquella pradera de noches para siempre)
Es un servicio eficiente, sin duda,
esa forma profesional y limpia
con la que todo parece arreglarse.
Es, sin duda, un servicio diligente,
aunque nadie sepa cómo tapar
el agujero. Ese enorme agujero
que ha partido en pedazos el pecho de mi madre.
Llamar, en caso de fallecimiento,
al teléfono cinco-cinco-cinco,
seis-cero-ocho, dos-siete-tres. Sr.
Martínez.
octubre 2007
martes, agosto 28, 2007
Músico Albéniz, 2
Puerta veintiuno, y The Boxer sonando
—I’m leaving, I’m leaving—
y, sí, realmente estábamos yéndonos,
abandonando, sin saberlo, todo
lo que alguna vez fuimos, o creíamos ser,
en compañía de amigos y extraños.
Eran tiempos de hermanos y de largos estudios
y de fortunas en forma de sueños impíos.
Tiempos de Silvia, de Amparo y de Eve
y de otras —no muchas— que no recuerdo
—nos hemos olvidado de algas y de intemperies—
pero que dieron sentido a la música
y a palpitantes noches de quimeras.
Músico Albéniz, 2 es decir años
setenta, la eternidad en la novia,
la morada celeste transformándonos
a cada paso. Es decir hogar,
una paga —corta— el fin de semana
y unos ideales por los que vivir.
Es decir autobús y tocadiscos
y veranos de interminables olas
y guerras lejanas y poesías.
Es mercenaria ahora la limpieza
en esa casa donde el aire se vicia
de incontinencia una y otra noche
y la televisión aúlla sin remedio.
(No quiero llegar a viejo —me digo—,
pero que ellos no me abandonen nunca).
Tal vez era preciso que escapara,
tal vez era preciso
que abandonara aquellos ropajes de verano.
Aunque el fuego aún permanezca encendido
y aquella tenue música —Lai-da-lai— continúe,
Músico Albéniz, 2, puerta veintiuno,
nos hemos quedado lejos del sol.
agosto, 2007
—I’m leaving, I’m leaving—
y, sí, realmente estábamos yéndonos,
abandonando, sin saberlo, todo
lo que alguna vez fuimos, o creíamos ser,
en compañía de amigos y extraños.
Eran tiempos de hermanos y de largos estudios
y de fortunas en forma de sueños impíos.
Tiempos de Silvia, de Amparo y de Eve
y de otras —no muchas— que no recuerdo
—nos hemos olvidado de algas y de intemperies—
pero que dieron sentido a la música
y a palpitantes noches de quimeras.
Músico Albéniz, 2 es decir años
setenta, la eternidad en la novia,
la morada celeste transformándonos
a cada paso. Es decir hogar,
una paga —corta— el fin de semana
y unos ideales por los que vivir.
Es decir autobús y tocadiscos
y veranos de interminables olas
y guerras lejanas y poesías.
Es mercenaria ahora la limpieza
en esa casa donde el aire se vicia
de incontinencia una y otra noche
y la televisión aúlla sin remedio.
(No quiero llegar a viejo —me digo—,
pero que ellos no me abandonen nunca).
Tal vez era preciso que escapara,
tal vez era preciso
que abandonara aquellos ropajes de verano.
Aunque el fuego aún permanezca encendido
y aquella tenue música —Lai-da-lai— continúe,
Músico Albéniz, 2, puerta veintiuno,
nos hemos quedado lejos del sol.
agosto, 2007
miércoles, agosto 22, 2007
Casi a punto
Las cosas cambian, pero algo ahí nos perdura
—dijiste—, aunque aquí sólo el cristal nos muestra
un lugar diferente.
La vida a veces
son los gestos de un amante inexperto,
la irrealidad gris de una venganza gótica
que nunca deseamos perpetrar.
Y en otras ocasiones
el olor de las terrazas vacías
cuando el alcohol es el último cómplice.
—Tú has sido mi silencio—.
Aquellas guerras nuestras nunca fueron verdad
del todo, o tal vez sí, y la mentira es esta
madrugada de nuncas y palabras ociosas.
Este viejo mundo sigue rodando
dejándonos como poso unos días
y algunas pocas cosas que recordar de noche.
—Tú has sido mi extravío—.
Yo me pregunto si al fin llegará
un viento que borre todas las horas.
Porque el viaje todavía nos lleva
y el instante es eterno
cuando todo es impaciencia de ti
y ya es invierno en los tejados rotos
en el momento de desconocernos,
casi a punto de un último suicidio.
agosto 10, 2007
—dijiste—, aunque aquí sólo el cristal nos muestra
un lugar diferente.
La vida a veces
son los gestos de un amante inexperto,
la irrealidad gris de una venganza gótica
que nunca deseamos perpetrar.
Y en otras ocasiones
el olor de las terrazas vacías
cuando el alcohol es el último cómplice.
—Tú has sido mi silencio—.
Aquellas guerras nuestras nunca fueron verdad
del todo, o tal vez sí, y la mentira es esta
madrugada de nuncas y palabras ociosas.
Este viejo mundo sigue rodando
dejándonos como poso unos días
y algunas pocas cosas que recordar de noche.
—Tú has sido mi extravío—.
Yo me pregunto si al fin llegará
un viento que borre todas las horas.
Porque el viaje todavía nos lleva
y el instante es eterno
cuando todo es impaciencia de ti
y ya es invierno en los tejados rotos
en el momento de desconocernos,
casi a punto de un último suicidio.
agosto 10, 2007
domingo, julio 29, 2007
Sargazos

La piel de la noche está hecha de mujer
y de silencio,
como las letras de las canciones que nos unen
y los billetes de ese tren que nunca tomamos.
Yo podría haber sido la memoria
de tus árboles. O eso supongo.
En realidad
no podemos saber lo que no ha sido.
Extraños de un viaje nunca iniciado
yo fui a ti cuando tú regresabas
a la tierra antigua, a la sede del misterio
y la dulzura agria donde el tiempo
parecía no pudrirnos.
La herencia de la noche es un muelle
donde ya no recalan los navíos
y nos amontonamos como sargazos
interpretando escenas imposibles.
julio 29, 2007
sábado, julio 21, 2007
El quinto elemento
Irremediable abandono, culpas de otra edad,
perdidos sólo porque nos diste habla
y la palabra sea muerte al fin.
Debiste ser galerna de otras nubes,
mañanas rojas frente al agua rota
del amanecer, reflejos inmóviles
en armonía de pájaros y aire.
Lo sabemos desde la hoja vacía,
nombres que son fuego y revelación,
ventanas de profundísimas celdas
hacia la tierra donde siempre huimos.
Debiste ser aire de otros lugares,
el quinto frente a los cuatro elementos,
contrapunto de poemas inútiles
este crepúsculo en el que te añoro.
julio 21, 2007
perdidos sólo porque nos diste habla
y la palabra sea muerte al fin.
Debiste ser galerna de otras nubes,
mañanas rojas frente al agua rota
del amanecer, reflejos inmóviles
en armonía de pájaros y aire.
Lo sabemos desde la hoja vacía,
nombres que son fuego y revelación,
ventanas de profundísimas celdas
hacia la tierra donde siempre huimos.
Debiste ser aire de otros lugares,
el quinto frente a los cuatro elementos,
contrapunto de poemas inútiles
este crepúsculo en el que te añoro.
julio 21, 2007
sábado, julio 07, 2007
La casa vacía
Es más grande la casa vacía,
o más pequeña.
Hay medianoches en los rincones,
conejos y ciervos tras las puertas,
hierros y frutos sobre el gres, ahora tan solo.
Me pregunto si las horas cosecharán aquí
ruidos silvestres, gestos, deseos;
si cuando el polvo sigiloso la nutra
los insectos perseguirán nuestros espíritus
por estancias y pasillos.
He de volver aquí cuando me muera,
a tu cuerpo cuerpo, a tu senda senda.
Habré de envolverme con el olor de estos tabiques,
cubrirme con la luz apresada de los ausentes.
He de volver aquí cuando te pierda,
vestirme de este vacío tan grande
o tan pequeño.
julio 7, 2007
o más pequeña.
Hay medianoches en los rincones,
conejos y ciervos tras las puertas,
hierros y frutos sobre el gres, ahora tan solo.
Me pregunto si las horas cosecharán aquí
ruidos silvestres, gestos, deseos;
si cuando el polvo sigiloso la nutra
los insectos perseguirán nuestros espíritus
por estancias y pasillos.
He de volver aquí cuando me muera,
a tu cuerpo cuerpo, a tu senda senda.
Habré de envolverme con el olor de estos tabiques,
cubrirme con la luz apresada de los ausentes.
He de volver aquí cuando te pierda,
vestirme de este vacío tan grande
o tan pequeño.
julio 7, 2007
domingo, julio 01, 2007
Adolescencia
Estaré donde entonces deseamos,
girando
con la lluvia y la noche,
ligeramente ardiendo.
Botellas en mis sienes el paisaje
junto a aquella sombra en la arena
y la camisa limpia de tus ojos.
Estaré en tu cuerpo de ciprés,
hiriente como puñal,
volando la adolescencia.
Será tierra y alba ahora
y luego árboles lejanos
lamiendo un verano nuevo,
hallándote siempre.
Estaré donde entonces, en cada escombro,
fluvial, apartando dioses y sombras,
ligeramente ardiendo,
sin volver a la vida.
julio 1, 2007
girando
con la lluvia y la noche,
ligeramente ardiendo.
Botellas en mis sienes el paisaje
junto a aquella sombra en la arena
y la camisa limpia de tus ojos.
Estaré en tu cuerpo de ciprés,
hiriente como puñal,
volando la adolescencia.
Será tierra y alba ahora
y luego árboles lejanos
lamiendo un verano nuevo,
hallándote siempre.
Estaré donde entonces, en cada escombro,
fluvial, apartando dioses y sombras,
ligeramente ardiendo,
sin volver a la vida.
julio 1, 2007
jueves, junio 14, 2007
El laberinto
Dijimos que no sabíamos,
que no sabíamos algo
que ahora no recordamos
y que ya no importa.
Habrá de ser así una y otra vez
—el invierno no son unos meses oblicuos,
ni noches grandes como osos
en el límite lentísimo del sueño—.
Estoy aquí
donde aún puedo pedir perdón
a una luz muerta, pensando
que alguna vez casi lo logro.
Habrá de ser nunca y ahora.
Y tú estás aquí también,
con los brazos abiertos
—aunque no sea posible—
muriendo de nadie. Y es que
todavía crees en las letras
y en las sílabas alineadas
en su perfección de convento.
Habrá de ser nunca y siempre.
Tú y yo
todo el tiempo aquí
dejando de intentar más idas y venidas,
derrochando el presente, muriendo
con nadie. Por más que la noche
aparte nuestras sombras, tú y yo aquí,
despojando el futuro.
junio 14, 2007
que no sabíamos algo
que ahora no recordamos
y que ya no importa.
Habrá de ser así una y otra vez
—el invierno no son unos meses oblicuos,
ni noches grandes como osos
en el límite lentísimo del sueño—.
Estoy aquí
donde aún puedo pedir perdón
a una luz muerta, pensando
que alguna vez casi lo logro.
Habrá de ser nunca y ahora.
Y tú estás aquí también,
con los brazos abiertos
—aunque no sea posible—
muriendo de nadie. Y es que
todavía crees en las letras
y en las sílabas alineadas
en su perfección de convento.
Habrá de ser nunca y siempre.
Tú y yo
todo el tiempo aquí
dejando de intentar más idas y venidas,
derrochando el presente, muriendo
con nadie. Por más que la noche
aparte nuestras sombras, tú y yo aquí,
despojando el futuro.
junio 14, 2007
martes, mayo 29, 2007
Una razón para no creer
Allí donde la palabra se evade
y aspira a expresarse por sí misma.
En el sitio del hombre
huérfano de toda necesidad.
Mientras el significado busca su lugar
en el discurso. Allí,
donde está permitido recoger
nuestros propios pedazos,
allí se hace preciso rebelarse,
levantarse en armas contra nosotros
y contra todo lo que alguna vez
dimos por hecho.
Allí donde otra posibilidad se sugiere
hay una razón para no creer.
mayo 21, 2007
y aspira a expresarse por sí misma.
En el sitio del hombre
huérfano de toda necesidad.
Mientras el significado busca su lugar
en el discurso. Allí,
donde está permitido recoger
nuestros propios pedazos,
allí se hace preciso rebelarse,
levantarse en armas contra nosotros
y contra todo lo que alguna vez
dimos por hecho.
Allí donde otra posibilidad se sugiere
hay una razón para no creer.
mayo 21, 2007
domingo, mayo 06, 2007
Nada que sea tú
Hoy escribiré de nada que sea tú,
de nada que sea nuevo o que pudiera ocurrir
o que dejase atrás.
Mientras el sol se hunde en un asfalto amarillo
escribiré piel y misterio y ocaso,
naranjas azules en el muelle de Suzanne,
tañer de sueños en la soledad de un oasis
de palabras y secretos.
Mentiras que son
porque fueron verdad, escribiré.
Escribiré hasta no saber qué palabras digo yo
y cuáles me dicta tu voz.
mayo 5, 2007
de nada que sea nuevo o que pudiera ocurrir
o que dejase atrás.
Mientras el sol se hunde en un asfalto amarillo
escribiré piel y misterio y ocaso,
naranjas azules en el muelle de Suzanne,
tañer de sueños en la soledad de un oasis
de palabras y secretos.
Mentiras que son
porque fueron verdad, escribiré.
Escribiré hasta no saber qué palabras digo yo
y cuáles me dicta tu voz.
mayo 5, 2007
sábado, abril 28, 2007
La mirada de otra luz
Olas, cañizos
y dientes de dragón
habitan en sus párpados.
El fulgor de la arena
y el dorado salino de la piel.
Y en el cristal
el latido de mil vigilias.
Su universo es mi sueño
y el tiempo de narcótico y martini
el esqueleto de la tarde.
Nada que puedas descartar
de esas fotografías,
con la mirada de otra luz
y un fragmento de cielo.
habitan en sus párpados.
El fulgor de la arena
y el dorado salino de la piel.
Y en el cristal
el latido de mil vigilias.
Su universo es mi sueño
y el tiempo de narcótico y martini
el esqueleto de la tarde.
Nada que puedas descartar
de esas fotografías,
con la mirada de otra luz
y un fragmento de cielo.
abril 28, 2007
domingo, abril 22, 2007
Pequeñas cosas
La memoria imaginaria adueñándose
de nuestra casa,
un reino de oro oculto
entre brasas que ya no nos calientan,
unas pocas lecturas y algunos recuerdos
que no sucedieron —el cazador nómada
que nunca fuiste, o las notas de un piano
inexistente, acompañando al tintineo
del silencio—. Así es la tarde a veces.
Pequeñas cosas para mantenerte atrapado.
Poco importa entonces el transcurrir del tiempo,
las horas navegando entre sargazos,
vida y muerte, la caída del imperio
o las sílfides de mil y una noches.
En la fatiga de otro crepúsculo a sotavento
uno se encuentra entre luces y limos
y tráficos que nunca nos llevan,
y otras veces en un viejo cine de colegio,
con butacas de madera plegables
y películas de amor y aventuras.
De lo que significa habitar este cuerpo
nada más nos cabe esperar. Si acaso
esa sensación del que regresa
y extraña el lugar, como le parece extraño
todo lo que algún día
la insolencia del que no sabe
le hizo creer que era suyo.
abril 21 y 22, 2007
de nuestra casa,
un reino de oro oculto
entre brasas que ya no nos calientan,
unas pocas lecturas y algunos recuerdos
que no sucedieron —el cazador nómada
que nunca fuiste, o las notas de un piano
inexistente, acompañando al tintineo
del silencio—. Así es la tarde a veces.
Pequeñas cosas para mantenerte atrapado.
Poco importa entonces el transcurrir del tiempo,
las horas navegando entre sargazos,
vida y muerte, la caída del imperio
o las sílfides de mil y una noches.
En la fatiga de otro crepúsculo a sotavento
uno se encuentra entre luces y limos
y tráficos que nunca nos llevan,
y otras veces en un viejo cine de colegio,
con butacas de madera plegables
y películas de amor y aventuras.
De lo que significa habitar este cuerpo
nada más nos cabe esperar. Si acaso
esa sensación del que regresa
y extraña el lugar, como le parece extraño
todo lo que algún día
la insolencia del que no sabe
le hizo creer que era suyo.
abril 21 y 22, 2007
domingo, abril 15, 2007
El destino teme a los valientes
El destino teme a los valientes
y se ensaña con los cobardes
(Séneca)
Las mismas vistas, la misma ciudad,
todas esas mentiras en los mismos papeles.
Sólo la noche desde la ventana.
Me digo que es muy tarde para tanto dolor,
para tanto estar en todas las sombras,
para tanta y tanta desolación.
Como se teme el dolor o la vida
—ese caótico deambular
sabiéndonos muertos e indiferentes—,
lo que tantas veces temí soy ahora.
Hablo de lo que nada puede hacerse,
de los recuerdos a uno y otro lado de la luz,
de una mirada tan antigua
como la memoria de los árboles
y un desamparo de piedra y días
donde sólo tu cuerpo te acompaña;
hablo, al fin, de deambular entre poemas, cuando
llamarte es la excusa que ya no busco.
Entonces, dime:
¿qué teme el destino de los valientes?
abril 13 y 14, 2007
y se ensaña con los cobardes
(Séneca)
Las mismas vistas, la misma ciudad,
todas esas mentiras en los mismos papeles.
Sólo la noche desde la ventana.
Me digo que es muy tarde para tanto dolor,
para tanto estar en todas las sombras,
para tanta y tanta desolación.
Como se teme el dolor o la vida
—ese caótico deambular
sabiéndonos muertos e indiferentes—,
lo que tantas veces temí soy ahora.
Hablo de lo que nada puede hacerse,
de los recuerdos a uno y otro lado de la luz,
de una mirada tan antigua
como la memoria de los árboles
y un desamparo de piedra y días
donde sólo tu cuerpo te acompaña;
hablo, al fin, de deambular entre poemas, cuando
llamarte es la excusa que ya no busco.
Entonces, dime:
¿qué teme el destino de los valientes?
abril 13 y 14, 2007
lunes, abril 09, 2007
Buzón de voz
Tienes activado el buzón de voz.
Tus palabras resbalan por antenas y cables
pronunciando un mensaje conocido y absurdo.
El pulso es el recuerdo de un viaje
donde se amontonan hangares y rostros extraños
y plazas y puentes y edificios
y tu cuerpo, junto a nadie, desnudo,
tendido en aquella cama enorme.
Sólo unas imágenes, algunas músicas
y una pocas palabras
nos poseen finalmente.
No dejaré que suene la señal,
como tantas otras veces
no dejaré mensaje alguno.
No sé qué será de mí
cuando, de una vez, te decidas
y cambies de número de teléfono.
abril 9, 2007
Tus palabras resbalan por antenas y cables
pronunciando un mensaje conocido y absurdo.
El pulso es el recuerdo de un viaje
donde se amontonan hangares y rostros extraños
y plazas y puentes y edificios
y tu cuerpo, junto a nadie, desnudo,
tendido en aquella cama enorme.
Sólo unas imágenes, algunas músicas
y una pocas palabras
nos poseen finalmente.
No dejaré que suene la señal,
como tantas otras veces
no dejaré mensaje alguno.
No sé qué será de mí
cuando, de una vez, te decidas
y cambies de número de teléfono.
abril 9, 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)