sábado, marzo 20, 2010

Ojalá estuvieras aquí


                                                                       Wish You Were Here - Pink Floyd

Si me esperas, que no sea por esta música,
que no sea porque conozco las respuestas
a las preguntas que nunca formulaste,
que las canciones pasan y veinte años después
ya no somos esos gatos asustados por la luz
de un vehículo en la madrugada.
Si me esperas, que no sea porque conozco
la réplica a tu mirada sobre el infierno del día
cuando los pájaros cierran las sombras,
cuando la tormenta es fría y los ángeles marchan
y la noche parece para siempre.
No cierres ahora la puerta si me esperas,
no es nada personal, pero en ese incendio
yo ya no sé qué ideo atravesando calles
desconocidas.
..................Y aun sabiéndolo,
cómo desearía edificar otras luces,
otras nieblas en otras glorietas,
año tras año, acariciando haber olvidado
las luchas en las que no estuvimos
y los infiernos y cielos que no pudimos nombrar.
Pareciera como si alguien nos buscase despacio,
pero ninguna canción alumbra un día nuevo
y no sabemos en qué consiste volver
a ese lugar donde nunca estuvimos,
en qué consiste volver a ese sitio
en el que no supimos decir nada.
Si me esperas, que no sea por esta música.
Ojalá estuvieras aquí.

marzo 20, 2010.

viernes, marzo 12, 2010

Marea entre rocas


.
Aún te espero.

Sigo aquí, agazapado,
en este lado húmedo del mundo,
entre rocas y espuma y marea,
en este planeta de dioses breves
y de puentes donde nadie se para
a observar un río que ya no existe,
a solas con mis lobos,
temeroso del aire libre de las alturas,
todavía alcanzado por la luz
cambiante de la tarde y sus barajas.
No sé nada de otras noches o muertes,
nada más que no sea este agrupar
miserias y vocablos
sin ningún fundamento ni sentido,
y aun de esto poco sé.
............................Y sin embargo
marea entre algas vamos y volvemos
como un escalofrío traspasando la noche.
Y luego volvemos y vamos,
entre rocas marea,
empeñados en mantener el fuego
de un campamento al que ya nadie acude.

Hubo un río y música de peces en la tarde

y yo aún te espero.


marzo 12, 2010

domingo, febrero 21, 2010

Nada nuevo

A veces sólo piensas en marcharte,
no somos buenos para ti, te dices,
no merece la pena —te convences—
seguir dando vueltas
en esta puerta giratoria
donde nada se justifica ya
y en la que día a día te disecas.

Ahora sé —cuando somos de aquí
sólo el aire denso de un laberinto—
que tal vez sólo quede despedirnos;
pero en este camino por el que nadie pasa
vemos cruzar tus trenes, sabemos de tu luz
—esa luz clandestina, de nosotros,
del oro verde y el azul en tierra—.

No se trata de que por fin te vayas
o que decidas quedarte; se trata
de que intentemos un último acierto,
de que, de una vez, pretendamos
equivocarnos juntos.
Ya ves, no te propongo nada nuevo,
tan sólo dar otra oportunidad
a los amaneceres que vendrán
como el último, como el primer día.

febrero 21, 2010

sábado, enero 30, 2010

A veces también en la poesía

A veces también en la poesía
quisiéramos tener tan sólo un suelo,
un suelo como página donde dejar la nieve
y el estiércol de aquél
quien hoy muere o recuerda
o teje aquella sangre para nadie.

Se diría que el mar continúa en nosotros
como siempre. Y es por alguien, te dices,
y es por ello que sigues por aquí.

Y si, a pesar de todo, sin decir nada ya,
nos asomamos al hombre caído,
a todo aquello que quiso decir
con su silencio, o a golpes componemos
la criatura de un trazo más,
la inmensa criatura de una palabra
humillada, desdentada, nacida
y muerta, qué importa para quién o dónde

si eso nunca estará en la poesía.

enero 30, 2010

jueves, enero 28, 2010

La máscara



Como la vida avanza o nos detiene
estuve persiguiendo la reducción del verbo
a su noción de espacio último.
Esperaba entonces algo inmortal,
tal vez la revelación del silencio
o un recuerdo que no fuera común.

De todo aquello un día despertamos.
Sonámbulos junto a un precipicio,
descubrimos entonces
que hay una máscara
que cada día espera de nosotros
nuestra puesta en escena más absurda.

Palabras infestadas de botellas
lanzadas sin remite ni mensaje:
todo nuestro sentido es no tenerlo
y la certeza es un lugar que no transitamos.

Y así vamos dilapidando etapas
junto a la otra versión de ti que nunca escribiste,
tratando en vano que la muerte teja su trama
y no la teja.


enero 28, 2010

lunes, enero 11, 2010

Unos acordes de blues


                      Fade Into You - Mazzy Star

El frío traspasa el alma de los ventanales.
Tiene la mañana sabor a cielo enjaulado
y a silencio de musgo.
Y en el desorden de pensar en ti
—campanas de humo urgente y laberintos
y alcohol de adolescencia—
desciendo lentamente hacia ningún lugar
acompañado por unos acordes de blues
con los que Mazzy Star se atreve:
algún tipo de oscuridad
en su melancolía más infiel.

Hoy los relojes saben en primera persona
que todo huye despacio y minuciosamente
hacia su última avería.
Hoy basta un recuerdo para volver,
para saber de derrotas y melodías grises.

Alguna vez desertaremos de estos lugares,
renunciaremos a este futuro de antifaz
y nos decidiremos a convivir con el peligro.
Entonces no podremos detenernos,
ni esperar a que alguien nos acompañe.
Por una vez diremos que estuvimos aquí.

Alguna vez desertaremos de estos lugares
y proclamaremos que estamos vivos
a pesar de tener la certidumbre
de que nada podrá salvarnos.


enero 9, 2010

martes, diciembre 29, 2009

Diciembre

Trenes que nos seducen en la noche,
luces sobre los árboles, interminables colas
y unas pocas palabras que nos mantienen vivos.
Diciembre es una casa que no espera visita,
una casa donde el frío penetra
cualquier recoveco de la memoria.

Seguimos por aquí para otros asuntos
y por si acaso,
..................aunque en ocasiones
uno no sepa cómo pasar página.
Y en esta dinámica de fluídos
en la que va convirtiéndose todo,
todo es ya fantasmal, imaginario velo,
tercas ficciones de violín y muerte.

Es sabido que este ahora y aquí,
este asunto de signos y mentiras,
tiene una ruleta entre sus raíces,
que imitamos palabras de interiores
que no son nuestros
y que, de tanto imitar, terminamos
trazando garabatos, tristes caricaturas
de lo que alguna vez pudimos ser
entre puñales y rostros azules.

Diciembre termina como si nada,
inocente como la empuñadura
de un revólver, culpable igual que un nombre,
tan inextinguible como el dolor,
tan raro como no morir de vida.

Nadie nos advirtió sobre la lentitud de esta ruleta.

diciembre 29, 2009

martes, noviembre 24, 2009

Tratado de nocturnidades



Vuelvo aquí, presuntuoso, con las manos forzadas
y la garganta seca de comienzos culpables,
subjuntivo y ubicuo como la noche,
como quien nunca estuvo,
como si aún fuera posible desparramarnos,
nombrarte en una palabra imposible,
caminar todo el mapa del deseo
entre pergaminos y ambigüedades
apelando a un fracaso más.

Igual que se regresa cuando nada nos queda
vuelvo aquí, entre palabras y lunas,
traspapelado, susurrando
estos gestos grotescos y a destiempo,
sabiendo que nada quedará indemne
entre nosotros.

Subjuntivo y a destiempo vuelvo aquí.
He sobrevivido para volver.
Nuestro puede ser un nombre o una casa,
tal vez también lo sea
este dolor que inventariamos
entre dos silencios desconocidos.


noviembre 19, 2009

domingo, octubre 04, 2009

El idioma salvaje de las sombras

Miro la vida desde una ventana,
las calles y la noche,
el chico ruidoso del burger
recogiendo las sillas de la acera,
la pareja que pasea en silencio
su amor libre de herrumbre.
Miro una vida que nunca he vivido,
fotografías como víctimas
de un tiempo de almonedas y cintura,
la cabalgata de los mercaderes
por la que nunca quise transitar,
el idioma salvaje de las sombras.
Escribo y miro, y miro y voy pasando,
como la noche pasa sobre todas las calles,
sobre todos nosotros,
como la ciudad pasa a ser otra en la noche
y la noche avanza desuniendo almas,
y sé que su lenguaje —esqueleto obstinado,
algo como una verdad de puñal— me engaña,
como me engaño yo con estos versos.
Desde mi orilla miro las calles y la noche
—las sillas de las terrazas ya apiladas,
el chico del burger que ya no está—
y entre todas las cosas veo cómo los mimbres
uno a uno van destejiéndose
como si nada de lo que miro fuera cierto.


octubre 3, 2009

jueves, septiembre 10, 2009

Todavía es verano



Todavía es verano,
noches coqueteando con el frío,
calles que mantienen las sandalias de milonga
y un regusto acre cosido a la garganta.
Las palabras son flores de septiembre
convocándonos al regreso.
Es tiempo de ser puntual a la cita,
de plegar la ropa, de hacer maletas.
La música continúa sonando,
pero ahora tú y yo hemos perdido
el pentagrama,
ese pase de tribuna que Alguien
—si acaso ese alguien existiese—
nos dejó prestado entre ladridos en la noche.
Cómo me gustaría haberte pensado antes,
mucho antes de que compartiéramos
esta fábrica vacía de estrellas,
esta ruleta que llamamos mundo.
Todavía verano.
A veces tengo miedo de que existas.


septiembre 10, 2009

lunes, septiembre 07, 2009

Otras dinastías

Después de tantas tardes de matadero y légamo;
de horas y horas amarillas viajando
como agua lenta
hacia otro lugar que no existe;
después de tantos sentimientos
extraños y ridículos
y de orientar mis velas hacia
cuerpos que ya no parten;
precisamente ahora, cuando el abismo canta
y percibo la música del bosque
con la exactitud que da lo nocturno
y el oleaje muestra su distancia inmutable
y el color está perdido y Dios bendice
nuestra locura grotesca, nuestra frívola levedad,
precisamente ahora
me digo que hubiera deseado tener tiempo.
Tiempo, tener tiempo. Tiempo grande e inmóvil,
de una manera limbo y nunca.
Tiempo aún, entre espejos y caídas.
Después de todo
había que perder la partida de estos versos,
la llaga submarina. Tener tiempo.
........................................A lo mejor,
antes de gastar nuestros pertrechos por estos caminos
hubiéramos querido luchar por otras dinastías,
que nos hubieran mentido mejor o algo más,
que nunca hubiéramos tenido casa propia
hubiéramos querido.
Después de tantas tardes de esta tipografía
clandestina. Precisamente ahora,
cuando el viento me espera y yo no llego.


septiembre 6, 2009

lunes, agosto 31, 2009

Algo por decir

.
La palabra a veces es un atentado,
un atentado que no requiere coartadas
para saberse desgarradura inocente, error
que transcurre inevitable
a partir del cual lo humano cobra sentido.
Yo quise en ti no transcurrir,
permanecer perdido
entre páginas perfectas y conjugaciones
donde siempre quedase algo por nombrar
o por decir.
El agua que tú eres, por ejemplo;
o el azul inmenso que prohíbe las sombras
detrás de la mañana y los hoteles;
o el caparazón de un viaje, tal vez,
entre la lava y el frío.
..........................A veces la palabra,
la fuerza débil que nos sustenta
como materia inerte
en nuestro rumbo de reloj
certero y cruel,
cósmico y diminuto.


agosto, 2009

domingo, agosto 23, 2009

Juegos de naipes

Si la lluvia hubiese sido, como pensábamos,
borrador de orígenes y memorias,
no tendría esa imagen de cristal por duermevela,
olor a manzanas que palpé un viernes.
Entonces yo sabía cómo jugar mis cartas,
sin saber de ti más que por mis sueños,
arriba y abajo de la vida.
Era aquel un tiempo dentro de otro,
cuando los delirios vivían entre alfileres
y conocían de escombros y triunfos.
Entonces yo sabía cómo jugar mis cartas,
sin razones para tantas vueltas y cenizas,
arriba y abajo de la muerte.
Golpe de frío en la intimidad del huracán,
amor inalcanzable de arqueólogo,
una amanecida la lucidez se instaló a nuestro lado,
entre tanto posible porvenir
la casa del cedro atrancó sus puertas
y el juego de cartas fue el solitario.


agosto 23, 2009

miércoles, julio 08, 2009

Recoja sus restos al terminar

Siempre estamos solos (L. Panero)

Un billete de tren de largo recorrido,
un mapa, tiendas, bosques, una estancia
donde atravesar el calendario de la espera
y ese dibujo que nunca acabaste.
.
La vida es un viaje que no puedes compartir,
una muesca en el revólver del tiempo.
Y no entender por qué el dolor insiste
en saber de nosotros hasta el fondo.

Y vas y vienes, y vienes y vas
maltrecho y jadeante
sin saber con quién ni dónde estuviste,
creyendo que sobrevivir radica
en esta repetición sin sentido
de palabras gastadas.

Al final de ti sólo quedas tú.

Siempre estamos solos, es cierto.


julio 7, 2009

jueves, junio 18, 2009

Atravesando líneas


La tarde, como un soplo, se pierde en sus rutinas
—el rumor del tráfico en las ventanas,
las armas dispuestas, la mirada adentro—
mientras pasamos, descreyendo ser,
empecinados todavía con este mundo,
no cansados nunca de estar cansados,
como si este invierno confidente
fuera a acogernos siempre entre sus versos.

Mientras seguimos confundiendo el blanco,
la vida aún, atravesando líneas,
seguirá deshojando pentagramas
entre cuerpos y sombras,
sin renunciar a los pedazos últimos
de estupor y barbarie.

La tarde como un soplo,
la mirada adentro, las armas dispuestas
y seguimos errando,
.........................y equivocamos tanto,
que acertamos al fin.
.
La vida aún, con estos versos
que contra mí ahora conspiran.

junio 17, 2009

domingo, junio 07, 2009

En defensa propia



Era mejor ver caer la lluvia tras los vidrios
desde ese lugar en el que te asomaste al verbo
con palabras que habitan hoy las sombras
de cenizas que decían, pero ya no saben,
como si todo hombre fuese un poema,
como si sólo el dolor fuera dulce.

Era mejor desfigurar la noche
contra la piedra y la nieve del muerto
con sangre de nadie en la casa tibia.

Y el animal instinto y el azar
escenificando el ser y la carne.

Una palabra,
era mejor una palabra,
otro significante, un giro en el trayecto
donde desfallecer,
en defensa propia desfallecer
como un fantasma entre bosques y pájaros,
lejos de las palabras.

Era mejor ver caer la lluvia tras los vidrios.

junio 6, 2009

martes, mayo 26, 2009

Hay una maldición en esto de estar vivo



Hace días que el silencio no cesa
y las paredes desvisten su rostro
de almanaque y renuncia
y las palabras no dicen palabras.
Lo mismo que mañana no sabré más de mí,
habremos de ocultar nuestros lamentos
huérfanos del sueño de vagabundos
que nos perfiló a golpes
en su esencia más árbol.

Ahora que nos sabemos relojes
a bocajarro de la madrugada,
mi voz en el tumulto
es el eco de una puerta al cerrarse
camino de un retorno
precoz como los trazos del ayer,
inhóspito como la cima en el regreso.

Ahora que nos sabemos pasado,
ni siquiera sé pronunciar tu nombre
mientras espero que desaparezcas
y me digo que ya no pienso en ti.

Hace días que las olas tiemblan en los árboles
y las ventanas crecen de palomas
y nieve sobre escombros.
Hoy es el orbe y no tienes salida.
Hay una maldición en esto de estar vivo
que no la cura nada de este mundo

y me digo que ya no pienso en ti.

mayo 6, 2009

sábado, abril 25, 2009

Explicación última

Nos importan los vivos,
aunque el río nos duela
en la cerrada soledad de ese pensamiento,
aunque sean cadáveres jugando,
rostros de noche
en el tiempo monólogo.

Vuelvo a la razón y al río, lentísimo
y terco desde su conciencia cierta
de canto funerario.
Qué misterio en ese mapa que trazan
la lluvia y los hombres fluyendo,
rebuscando entre palabras de siempre
y nubes de polvo baldío
mientras el miedo late y mora entre nosotros.

Nos importan los vivos aunque el río nos duela
y el laberinto nos deslumbre
ahora que los cuerpos se tienden a esperar
como si creyesen nacer de nuevo
acabada casi la travesía.

Nos importan los vivos,
cadáveres jugando
y labios que aún tiemblan
en el cerrado abismo de estas letras.

abril 25, 2009

lunes, marzo 16, 2009

Mañana es ella



Mañana es ella quien desnuda la palabra
—todo poema es marzo y sus misterios—
quien va escribiéndome
con cada poema que escribo.

Mañana es ella quien viaja la noche,
quien deshoja el viento que no transcurre
y nos ofrece su rosa vacía
presentida y profunda.

Antes fui caligrafía y mar
a lomos del prodigio de sus velas,
imaginario pez enmudecido.
Hoy vibras más adentro:
tallo de espinas que vuelas y vuelves
como aire poderoso,
descarnado en tu nombre.

Con el solo día y la tierra misma
es ella quien desnuda la palabra,
y ella sigue escribiéndome
inextricablemente cerca y lejos
con cada poema que escribo.


marzo 15, 2009

miércoles, marzo 11, 2009

Vida en común

Mientras te abrazo, afuera
oscurece y las calles son luces que nos buscan.
Conversamos, y así vemos pasar
la tarde y sus venturas.
Cada gesto es un lugar compartido,
cada palabra un sitio transitado.
Tal vez nada sea como parece,
pero es amable este pasar de cuentas:
nos conocemos bien
y sabemos que así envejeceremos:
entre palabras que tú dices,
entre palabras que yo escucho.
Acaso esta forma nuestra de evitar el frío,
esta forma de mezclar diminutos
porvenires y hacerlos en común
supere a los relatos
de esas historias imposibles
de las novelas románticas;
acaso querernos así no sea
tan aburrido y triste.
En la bulliciosa alma de la noche
(tú ya no hablas, yo ya no te escucho),
con el timón destruido, varado en el recuerdo,
escribo estas sensaciones de siempre.
Hoy eres un navío a merced del papel.


marzo 10, 2009

miércoles, febrero 25, 2009

Aquellos pequeños rincones

Las fincas frente al parque;
las oxidadas, tristes esculturas;
la oscuridad temprana
y aquellos pequeños rincones
propicios para juegos y parejas.
Los dos allí, paseando en la noche,
hablando de fractales,
del número pi inventando el mundo
—aún recuerdo aquel poema—;
los dos lejos, todavía, de aquí
y de este deseo de no pensar
cada mañana.
Recuerdo aquella tarde,
indiferentes cruzamos la noche.
No sabíamos nada de estos lutos.


febrero 25, 2008

miércoles, febrero 04, 2009

Nunca te escribí un poema

Escribo para ti estas pocas palabras
—tú que sabes de mí como bulto en la noche
y silencios de fotografía—
para decirte
con esta especie de literatura
—y tú dirás que ya iba siendo hora—
que aquel amor fue cierto.

Nos conocimos un verano
y no volvimos a vernos hasta otro.
Estuvimos entonces en las mismas trincheras,
en los mismos delirios, en las mismas canciones.
Luego vino la humillación del tiempo,
terrenos comunes que nos vedamos,
las cuentas de unos años que tú sabrás injustos,
la juventud ahora con tus hijos.

Aquel amor fue cierto, ya lo dije,
y tú sabes muy bien lo que me queda:
instantes hechos de palabras vanas,
un horario fijo que sabe a cárcel,
esa forma casi complementaria
de untar la mantequilla que tenemos
y mil sitios por ver que pondrás en tu lista
—siempre te gustó ser organizada—.

Escribo para ti estas pocas palabras
—al otro lado del ventanal
las luces del puente cubren la niebla
y los golpes metálicos
y las crines de centellas de las soldaduras
patrullan el techo de nuestra cama—.
Triste manera ésta de decirte
que aún sigues conmigo estando sola
—sólo es literatura—.
Tú seguirás diciéndome
que nunca te escribí un poema.


febrero 2, 2009

jueves, enero 15, 2009

Habrá una manera

Habrá una manera de decir,
dejar de lado la revelación
y el culto insano y agrio a la palabra;
desbordar el garabato obsesivo
que nunca nos nombra, pero que, terco,
fija una herida de tiempo y memoria.

A pesar de saberlo innecesario,
con la impertinencia del que se cree
portador de razones todavía,
habremos de romper esta mudez
y rescatar nuestras armas intactas
en este orden de arcanos y puertas
anónimas.

A pesar del absurdo de seguir intentándolo,
habrá una manera al fin de decir,
de decir donde nadie nunca nada.

enero 12, 2009

domingo, diciembre 21, 2008

Una foto de bordes dentados



Hay objetos que empujan las ideas,
que nos obligan a indagar en la saliva
de este sol amable de diciembre;
formas que saben de ti como los años
o la luz blanca de los hospitales;
cosas como una pequeña foto
de tamaño cinco por ocho
y bordes dentados.
Una imagen que vino desde ningún lugar
de los años cuarenta.

Dos figuras femeninas sonrientes,
zapatos de tacón y de domingo,
las faldas tableadas
justo por debajo de las rodillas,
los abrigos dejados caer sobre los hombros,
una plaza diáfana —Melilla probablemente—,
un palacete neoclásico, castrense o municipal,
de tres alturas al fondo
y unos chavales con su siempre diario
y pantalones que no crecen.

A veces las fotos tienen agujeros sin fin,
laberintos donde encontramos
un más de oscuridad
en el pisado charco de la noche.

Aspiro a verte otra vez
con esa sonrisa de final feliz.

Y si es verdad que nada importan estos versos,
que nada pueden importar estas palabras
o esa fotografía,
también es cierto —entonces no podías saberlo—
que me diste estos ojos y estas manos
con los que he llegado hasta aquí,
después de caminos y autopistas,
noches y puentes y labios azules
que se diluyeron sin desagravio.

Y soy en mí sabiéndome fragmento,
resquebrajado por ver una imagen
detenida en su inocencia caníbal;
esa imagen que torpemente intento
plasmar aquí, entre
cenizas y rastros que no sabrán retratarme
como esa fotografía tus veinte años.

diciembre 21, 2008

martes, diciembre 16, 2008

Escúchame

Escúchame ahora. Traigo signos de este mundo
que desconozco.
Ninguno podrá hablar por mí,
y sin embargo hay palabras que nacen
y crean este espacio entre tormentas
y tiñen de azul montañas y noches.
Fotograma a fotograma, hay palabras
que me ordenan seguir,
componer una historia que no es mía.
Escúchame ahora,
siente la fascinación de lo que no es,
que a pesar de este inmenso
e implacable paisaje
otra sensibilidad es posible.
Escucha, huye de mí
después de todo.


diciembre 15, 2008

miércoles, diciembre 03, 2008

Cosas que no hacer en Valencia cuando estás vivo

Igual que un suicida persiguiendo su luz falsa
has perpetrado
el último hálito del deseo
para encontrar el agua de las manos resecas
al término de ti.

Hoy has saboreado el final de dos voces,
dos almas que no saben ni preguntan
pero que repiten una y otra vez
los mismos gestos, los mismos designios,
las mismas profecías.

Después serán preguntas de alquiler,
ese no sabernos si no es en otro
hasta que a ciegas tentamos otra soledad
para abrasarnos un instante incierto.

Más tarde —más lejos— será el cansancio,
el veneno cierto del que se escucha
en una caracola
igual que se huye de uno mismo
tras cualquier lluvia.

Más tarde, después, hoy, igual.
El tiempo abre y cierra su negocio
abandonándonos
como equipajes extraviados
en la consigna de una estación de tren
entre objetos perdidos que nadie echa de menos.


noviembre 30, 2008

martes, octubre 14, 2008

Confesión



Se nos fue de las manos,
echamos pájaros a los sollozos,
donde solían nubes
pusimos nuestros nombres,
las palabras se mezclaron con lluvia.

Extraña página ésta,
absurdo lugar donde terminar
perdido y aún pareciendo cuerdo,
extraños estos muertos que ya nos acompañan
en todos los poemas,
exactamente iguales a la mímica
de estatuas y niebla que nos sostiene.

Y llego tarde.
Con estas palabras que sobran
llego tarde.

Se nos fue de las manos.
Han sucedido muertos
y tú ya no me escuchas.


octubre 13, 2008

domingo, septiembre 21, 2008

Tiempo de decir

Habremos de seguir en este oficio
de ratos robados contra marea
y apariencia de años que no transcurren,
como si aún fuésemos testigos
de todo lo extraño, de toda esa estupidez
que nos conforma.

Terca tarea muda entre sordos,
habremos de seguir
entre palabras que crujen y gritan
alto contra nada y se deshacen
frías frente al viento frío de otoño.

Intentos para encender otra noche
sabiendo que no merece la pena,
privilegio absurdo
que no me acerca a ningún otro ser,
a ningún otro lugar que sea distinto,
habremos de seguir en esta implacable
tentativa de escapar de otra muerte
como si aún pudiéramos.

Tal vez esto ya fue escrito mucho antes
y ahora sea tiempo de decir
que estamos cansados y hartos de actuar
como protagonistas de esta farsa.

septiembre 20, 2008

viernes, agosto 29, 2008

A medida de la derrota

Parece que hay que nombrar,
que para seguir, esta atmósfera de rutina
requiere de este cuello
que se haga verbo y símbolo,
que designe, que diga y que llame
y con ello soñemos que creamos.
Seremos en la absurda perfección
de unos signos apátridas,
para encontrar en ellos algo que sea niebla
con nosotros, o laberinto poema adentro.
Hay que nombrar, sí, designar por una indefensa
luz viajera y una soledad entre sábanas;
pero también para afirmar, para proclamar
nuestra inocencia por mantenernos aquí
y engañarnos con la tinta de las ilusiones.
Porque vivir no basta y porque nos fue dicho
que este dolor crecerá conforme
nuestro triste saber vaya creciendo.
Nombrar, designar, decir,
expresiones tan sólo,
armas dispuestas en el campo de batalla,
palabras hechas a medida de la derrota.


agosto 29, 2008

miércoles, agosto 27, 2008

Urgencia y fantasía

Ponernos de acuerdo y encallar juntos, 
sostenernos para descender unidos 
por si fuera menester algo más, 
o que sean ventanas en nosotros 
y escribirte bajito 
como si nunca antes 
y ya no importara Constantinopla, 
ni la flor que se oculta en la palabra 
Alejandría. 

 agosto 27, 2008

lunes, agosto 04, 2008

Tratado de convencionalismos

Hubo un tiempo en que rogué por tenerte,
un tiempo en el que no eran posibles las mudanzas,
donde el desorden perfecto y el insomnio
buscaban un alivio
en el que enjugar todas mis derrotas.
Pero una cosa lleva siempre a otra
y otra a una más
y luego no sabemos qué nos trajo hasta aquí.
Y aunque sea convencional, ya dicho, previsible,
ahora nada importa demasiado
e interrogas al aire, al calor,
al gris plomizo ya noche del cielo.
Renegaré de ti, Dios,
por haberme concedido
aquello que te pedí,
aquello que ahora –los dos lo sabemos–
yace sordo y distante
igual que el giro que ya no esperamos,
como tampoco esperamos ya
el asombro de la carne herida
cuando recorrer tu cuerpo quemaba
y aquello era todo,
y si acaso no lo era
sólo eso parecía salvarnos.
Tardamos lustros en levantar nuestro
dolor más privado, minutos en relatar
la humillada explicación de una historia diaria
donde todo al fin fue indefensión,
promesa, desgarradura.
Tal vez te ame todavía
(cursi, convencional, ya dicho)
por eso renegaré de ti, Dios,
por haberme concedido
aquello por lo que tanto rogué,
renegaré de ti mientras celebro,
frente a la terquedad del pasado,
cómo la utopía del tiempo y su mentira
(convencional, ya dicho, previsible)
me devuelve la sed de aquellas horas.


agosto 2, 2008

lunes, julio 28, 2008

Aquí no hay más

Hay muchos lugares como éste,
lugares donde leer palabras inútiles
y atisbos de aquello que pudo ser,
y hechos acopiados y luz disuelta
en un cántaro sin huesos.

En esos lugares —aquí— no hay más,
nadie que sepa mi nombre, nada
que sea mío en tanta tentativa,
en tanto dejarse morir.

No es posible estar más lejos,
no está permitida otra dirección.
Y sin embargo las palabras vienen
y sin embargo las palabras van
y las letras nos dejan y las nubes mueren
en un suelo cansado de signos.

Para escapar
sé que debo indagar fuera de mí,
para aprender
desgajarme, ascender en la distancia
para quedar a un lado.

Hay muchos lugares como éste,
conozco tantos
que sólo puedo olvidarlos,
lugares donde se hace difícil advertir
los pedacitos de uno que se pierden
con cada verso.

julio 14, 2008

miércoles, mayo 14, 2008

Rastros por venir



Haber sido sobre maleficios y risas,
haber sido las sobras de un banquete
al que nunca fuimos invitados,
haber tenido el ánimo y ser otro
entre tantos ritos y tantas muertes,
haber sido, total, para seguir aquí,
entre palabras,
y decir que somos a pesar de nosotros
y de una puntería que perdimos.

Si desde siempre eso recuerdo, quizá esta casa
—la improbable o tenaz morada de mis letras—
no sea en verdad mi rastro,
o tal vez el verbo sea el modo en que la noche
va siendo todo
y todas las caligrafías se hacen memoria,
actas de lo que nunca confesamos.

Y entonces, aunque parezca increíble,
que aún haya cuerpo para inventar
un pasaje hacia el destierro,
una torpeza más
en la postguerra de un tiempo agrietado,
para finalmente darnos cuenta, terminar
sabiendo, que todo ya fue dicho,
y balbucear y callar, y ser eso:
vaguedades, silencio.


lunes, mayo 12, 2008

Escribimos para nadie

Escribimos para nadie
con palabras que ya no dicen
y, sin embargo, llenan los papeles
de lluvia y otros difuntos.
Escribimos —aún lejos del suicidio—
sobre un puente que nunca atravesamos,
con la certeza de que nada
es ya aquí por nosotros.
Se diría que nada entonces fue logrado,
que falta norte a esta retirada
y allá quedó el misterio, la música
y el desierto que siempre estuvo
a pesar de ella.
Pero no has muerto,
aún alguien aquí recita un miserere,
alguien que en su discurso de demiurgo
pareciera haber comprado el silencio
y, como un signo,
interrogándonos, nos recordase:
¿por qué, si ya no hay nadie?

mayo 12, 2008

lunes, abril 28, 2008

El imposible del poema

Se escapaba el aire de tus ojos
—era difícil arriesgarse,
olvidar a los difuntos de siempre;
era mejor la certeza falsa,
la mentira cruel de vivir ya nunca—,
y yo miraba al lugar de los que dicen.

Se escapaban la vanidad y el tiempo
—triste espejo, pájaro transparente,
penuria de vivir detrás de las palabras—,
y yo hablaba con sonidos de barcos lejanos,
y decía un nombre, una apariencia,
unos gritos entre lobos.

Se escapaba el aire de tus ojos,
se escapaba alguien como nadie
nunca podría.

Fue rojo el buscar, el buscar, no saber y ella.
Pero la luz disolvió su rumbo de armario
y nos trajo hospitales,
túneles en el cielo,
monstruos de números.

Aquello ahora era perder, saber
del imposible de nombrarte, del imposible
del poema.

Se escapaba el aire y nada decía,
se escapaba por siempre, para nunca.


abril 26 y 27, 2008

sábado, marzo 08, 2008

Tránsito

No fue la vida lo que llamó mi atención
sino más bien la muerte,
y con ella creí entender sus alrededores,
ese narcótico paisaje azul
en el lejano esplendor del crepúsculo.
Vuelve a la sangre la primera sangre,
al comienzo todo lo terminado,
y es tuyo todo lo oscuro y la claridad,
la edad de los molinos y los patios.
Como si hubiéramos muerto encendidos
vamos hacia un reposo que no existe,
perdidos en el útero
de un dios de vaticinios, venganzas y misterios.
No te extrañes si después de ti no hay después,
nada que añadir a este desencuentro.
Qué puede decirse entonces aquí y ahora
entre mi verdad y una culpa sin puertas
y este silencio angosto y paralítico.
Fue la muerte, no la vida,
y todo lo que fue fueron palabras.

marzo 8,

sábado, febrero 23, 2008

Has debido florecer en la espuma

A Voro, por si, después de esto,
sí hubiera algo.

Tal vez no digas nunca
una sola palabra nueva, nada
que no acabe al pronunciarse
o al ser escrito.
Somos
lo que una vez tuvimos;
lo que una vez tomamos
cubiertos de invierno
sobre los alrededores de ti,
interminable mar;
la infinita hambruna del pasado,
ni tan irrepetible ni tan vacío.
Has debido florecer en la espuma
donde los pájaros y los caballos,
donde las delirantes frondas duermen.
(Cómo quisiera tenerte aquí
y abrazarte).
En una mágica casualidad
un cuerpo, un destino, un grito,
todo se hace haciéndose,
y tú con esta vida tres minutos
y yo no debería.
No tengas prisa, espérame,
haz de ése, tu no miedo, bandera,
que yo iré a buscarte
vuelto hacia el mañana,
negando el silencio de los domingos,
hundiendo los recuerdos
de los que estamos hechos
noche tras noche
aunque el día no llegue.


febrero 23, 2008

miércoles, febrero 13, 2008

Algunas palabras afectadas

He regresado.
Por mi boca de muro andan los siglos
y las palomas bajan
donde los astrolabios surcan su rumbo a oriente
y la tristeza celebra su fiesta.

En las calles las islas deambulan
lentamente en la mañana festiva.
Desde un bosque fluvial
el musgo corre a buscarte adentro
y en el fondo del río alguien entona salmos.

No hace falta ir o volver o buscar el orden,
Valencia desaparece y nos lleva
reconstruyéndonos
sin saber de ataúdes ni de verbos.
Una canción nos trae, una manzana frágil,
un ir y venir caótico junto al agua,
el viento dormido del primer puerto
sobre esa mirada suya de siempre.

Contra ti nada hice y nada haré,
Valencia, pero
en una expiación absurda te nombro,
lanzo algunas palabras afectadas
y vuelvo a ti. Regreso
a nuestras calles, a nuestros fulgores,
a esos lugares que son tan tuyos,
tanto, que tú sabes que me pertenecen.


febrero 10, 2008

sábado, febrero 02, 2008

Tal vez ella pasee entre nubes


                                                                                      Layla - Eric Clapton

Tal vez ella pasee entre nubes
y cuentos de hadas
escuchando su nombre sobre un riff de Eric Clapton,
o quizá Dios la haya despertado al fin
y mañana decidirá marchar
hacia un nuevo mundo de perlas y hojas
de platanera.
Bien, yo sigo recorriendo las calles
arrastrándome entre polvo y basura,
buscando esos silencios
que marcan las palabras que la nombran.
No puedo recordar nada de muchos días,
pero aún sigo vivo.
Tal vez ella pasee entre nubes
siguiendo el compás de un riff de Eric Clapton,
o quizá se haya disuelto en la noche
en un suspiro de vuelos y mapas.
El caso es que yo estoy de nuevo aquí,
sin saber cómo demonios llegué,
danzando a ambos lados del abismo,
dando vueltas y vueltas
alrededor de esta noche de música,
esa música en la que alguien me dice,
contra toda evidencia,
que vivo aún.


febrero 2, 2008

lunes, enero 21, 2008

Desvarío

Uno es todo,
pero entonces saber no importa,
como si el tiempo finalmente no jugase
con nosotros; como si el espacio
no contuviese más
que lo que alguna vez fuimos o hicimos;
como si siempre hubiera sido así
y la noche impúdica, al temer la llegada del alba,
nos contase todos sus secretos
y descubriésemos que la verdad al fin
es sólo un laberinto tramposo.
Allí estábamos, donde el deseo no alcanza,
bebiendo algo menos que demasiado,
viviendo algo más que nunca,
temiendo que al fin todo fuese
impertinencia o desahogo,
casi lejanía, almidón, recuerdo.
Ahora me preguntas por lo que escribo
y yo me sé anacrónico, destino improbable,
desahogo de nuevo, música y mar
en el presente puro. Siempre acabado
pero siendo lo mismo siempre,
permaneciendo casi como la música, igual,
a pesar de nosotros, del tiempo y por él.
Uno es todo, pero entonces –tú ya lo sabías-
nada importa.


enero 16, 2008

domingo, diciembre 09, 2007

Conversaciones con una extraña

Espectador perplejo,
inmerso entre ruinas y días sin interés
dialogas, una vez más, con la extraña.
Siempre hace frío cuando cierras los ojos
y, a solas, te recreas visitando lugares
donde la decisión aún es posible.
También pensabas siempre que nunca volverías,
pero a veces no puedes evitarlo
—esas viejas escenas en su perfección quieta—.
Es una sensación como volver a pintar
un cuadro; o volver a construir un muro
que sabes que no puede protegerte del tiempo.
Volveré entonces a juntar palabras
a espaldas del suicidio:
tretas vanas para eludir la muerte
en el viejo ritual de escribir para nadie,
como queriendo aún.


diciembre 9, 2007

viernes, noviembre 30, 2007

Ofelia



Tengo miedo, Ofelia,
hace frío
y la fábula cedió su lugar
a un agua de sombras.
Ahora duermes, duermes
y yo te veo dormida en el frío.
Dime, Ofelia, dime si añoras
aquellos lugares de sol y mareas bajas,
si estuviste perdida, tan perdida
y lúcida como la noche y el silencio.

Tengo miedo, Ofelia, y tú,
entre flores de acebuche
y sombras de álamos, flotas.
Verde en la corriente verde flotas
y las gotas se extienden en ti
y rodean tu cuerpo lento y frío
en la lentitud húmeda 

de tu bogar.

Tú venías y partiste, Ofelia,
tendida a la luz pálida de mi casi muerte
entre flores de acebuche.
                                        Dime, Ofelia,
dime qué encontraste en el río,
en el fondo de esa noche
callada ya para siempre.

noviembre 30, 2007

sábado, noviembre 24, 2007

Adagio para cuerda



La tarde vuelve a aburrirse
en la transparencia gris de un orujo
que sabes que no es capaz de salvarte
pero que aún piensas que te ayuda a resistir,
a olvidar ese dolor primigenio
que desde nunca —terco— te persigue.
Debe de ser que no sé ignorar,
que no sé dejar correr el agua,
ser madera fluyendo en la corriente,
luz en la luz del día, ceniza entre cenizas.
Tuvimos que volver
—el enemigo siempre estuvo dentro—,
regresar de la noche de labios compartidos,
de una vez por todas dejar caer el sueño,
descender al fin, callar para siempre
lejos de la llama y la razón.
Después de tantas excusas y humos
nada hay aquí que no sea derrota,
tus manos están frías
y la tarde vuelve a aburrirse
en una morosidad sin recompensa.
Debe de ser que ésta es una de esas luchas
entre aquellos hermosos perdedores
de las letras de Cohen.


noviembre 24, 2007

lunes, noviembre 05, 2007

Lluvia

Caes y caes y estás cayendo.

Sobre las antenas
y las despintadas azoteas,
ahora caes.

Más abajo
cristales y farolas y nosotros
teorizando acerca del dolor,
escudriñando el horizonte
nuevamente.

Desvalidos frente a tus límites
nada podemos hacer
más que observarte, atónitos,
mientras tú, torrentera,

caes y caes y sigues cayendo
arrastrándonos, hojarasca,
hacia la noche.


noviembre 5, 2007

domingo, noviembre 04, 2007

Tú sabías de mí

Sólo una imagen
desdibujada
frente al vértigo todavía.
Quizás las calles y algo a descifrar
de una realidad que sabemos invisible.
Lo demás volver y la materia.
Nadie viene, pero tú eres dichoso:
nadie
es tu idea de la palabra frío,
de ese vacío gris que nos rodea.
A veces es necesario dejar
que todo caiga,
que todo se derrumbe
y encuentre al fin su lugar en el pozo.
Sólo una imagen, me decías,
quizás tu cuerpo practicando el mundo
al lado de nadie, en el incendio
que nos mantiene vivos,
dueños de un lugar donde los árboles esperan,
como la promesa de un buen tiempo,
la promesa de soles cubriendo el mapa
restañando lo irreal de tu estar aquí.
Por las esquinas huimos,
anochecidos,
y queda sólo una imagen desdibujada:
pájaros de niebla abandonando,
sin querer, la escena. Lejos de siempre.
Tú sabías de mí antes de mí mismo.


noviembre 3, 2007

sábado, octubre 20, 2007

Cuatro de octubre

En agosto, mi hermano –maldita previsión–
me envió un presupuesto. Entonces no sabía
de su gran presteza y diligencia,
de esa forma sosegada y tranquila
con la que parecen arreglar todo.

Un certificado son sólo tres
con ochenta y tres; la corona ciento
veinte; y la misa sesenta. Luego está
el coche y el acondicionamiento del cuerpo
y la gestión y la documentación.
Lo más caro el féretro y la esquela
y la sala del tanatorio. También el nicho,
por supuesto. Y aquí podemos escoger
doble o sencillo,
por cinco o cincuenta años.
Sin traslados ni defunción judicial
nos vamos a los cuatro mil. O casi.

(Has debido quedarte donde dicen el cielo,
en aquella pradera de noches para siempre)

Es un servicio eficiente, sin duda,
esa forma profesional y limpia
con la que todo parece arreglarse.
Es, sin duda, un servicio diligente,
aunque nadie sepa cómo tapar
el agujero. Ese enorme agujero
que ha partido en pedazos el pecho de mi madre.

Llamar, en caso de fallecimiento,
al teléfono cinco-cinco-cinco,
seis-cero-ocho, dos-siete-tres. Sr.
Martínez.


octubre 2007

martes, agosto 28, 2007

Músico Albéniz, 2

Puerta veintiuno, y The Boxer sonando
I’m leaving, I’m leaving
y, sí, realmente estábamos yéndonos,
abandonando, sin saberlo, todo
lo que alguna vez fuimos, o creíamos ser,
en compañía de amigos y extraños.

Eran tiempos de hermanos y de largos estudios
y de fortunas en forma de sueños impíos.
Tiempos de Silvia, de Amparo y de Eve
y de otras —no muchas— que no recuerdo
—nos hemos olvidado de algas y de intemperies—
pero que dieron sentido a la música
y a palpitantes noches de quimeras.

Músico Albéniz, 2 es decir años
setenta, la eternidad en la novia,
la morada celeste transformándonos
a cada paso. Es decir hogar,
una paga —corta— el fin de semana
y unos ideales por los que vivir.
Es decir autobús y tocadiscos
y veranos de interminables olas
y guerras lejanas y poesías.

Es mercenaria ahora la limpieza
en esa casa donde el aire se vicia
de incontinencia una y otra noche
y la televisión aúlla sin remedio.
(No quiero llegar a viejo —me digo—,
pero que ellos no me abandonen nunca).

Tal vez era preciso que escapara,
tal vez era preciso
que abandonara aquellos ropajes de verano.

Aunque el fuego aún permanezca encendido
y aquella tenue música —Lai-da-lai— continúe,
Músico Albéniz, 2, puerta veintiuno,
nos hemos quedado lejos del sol.


agosto, 2007

miércoles, agosto 22, 2007

Casi a punto

Las cosas cambian, pero algo ahí nos perdura
—dijiste—, aunque aquí sólo el cristal nos muestra
un lugar diferente.
La vida a veces
son los gestos de un amante inexperto,
la irrealidad gris de una venganza gótica
que nunca deseamos perpetrar.
Y en otras ocasiones
el olor de las terrazas vacías
cuando el alcohol es el último cómplice.
—Tú has sido mi silencio—.
Aquellas guerras nuestras nunca fueron verdad
del todo, o tal vez sí, y la mentira es esta
madrugada de nuncas y palabras ociosas.
Este viejo mundo sigue rodando
dejándonos como poso unos días
y algunas pocas cosas que recordar de noche.
—Tú has sido mi extravío—.
Yo me pregunto si al fin llegará
un viento que borre todas las horas.
Porque el viaje todavía nos lleva
y el instante es eterno
cuando todo es impaciencia de ti
y ya es invierno en los tejados rotos
en el momento de desconocernos,
casi a punto de un último suicidio.



agosto 10, 2007

domingo, julio 29, 2007

Sargazos



La piel de la noche está hecha de mujer
y de silencio,
como las letras de las canciones que nos unen
y los billetes de ese tren que nunca tomamos.
Yo podría haber sido la memoria
de tus árboles. O eso supongo.
En realidad
no podemos saber lo que no ha sido.
Extraños de un viaje nunca iniciado
yo fui a ti cuando tú regresabas
a la tierra antigua, a la sede del misterio
y la dulzura agria donde el tiempo
parecía no pudrirnos.
La herencia de la noche es un muelle
donde ya no recalan los navíos
y nos amontonamos como sargazos
interpretando escenas imposibles.


julio 29, 2007

sábado, julio 21, 2007

El quinto elemento

Irremediable abandono, culpas de otra edad,
perdidos sólo porque nos diste habla
y la palabra sea muerte al fin.
Debiste ser galerna de otras nubes,
mañanas rojas frente al agua rota
del amanecer, reflejos inmóviles
en armonía de pájaros y aire.
Lo sabemos desde la hoja vacía,
nombres que son fuego y revelación,
ventanas de profundísimas celdas
hacia la tierra donde siempre huimos.
Debiste ser aire de otros lugares,
el quinto frente a los cuatro elementos,
contrapunto de poemas inútiles
este crepúsculo en el que te añoro.

julio 21, 2007

sábado, julio 07, 2007

La casa vacía

Es más grande la casa vacía,
o más pequeña.
Hay medianoches en los rincones,
conejos y ciervos tras las puertas,
hierros y frutos sobre el gres, ahora tan solo.
Me pregunto si las horas cosecharán aquí
ruidos silvestres, gestos, deseos;
si cuando el polvo sigiloso la nutra
los insectos perseguirán nuestros espíritus
por estancias y pasillos.
He de volver aquí cuando me muera,
a tu cuerpo cuerpo, a tu senda senda.
Habré de envolverme con el olor de estos tabiques,
cubrirme con la luz apresada de los ausentes.
He de volver aquí cuando te pierda,
vestirme de este vacío tan grande
o tan pequeño.


julio 7, 2007

domingo, julio 01, 2007

Adolescencia

Estaré donde entonces deseamos,
girando
con la lluvia y la noche,
ligeramente ardiendo.
Botellas en mis sienes el paisaje
junto a aquella sombra en la arena
y la camisa limpia de tus ojos.
Estaré en tu cuerpo de ciprés,
hiriente como puñal,
volando la adolescencia.
Será tierra y alba ahora
y luego árboles lejanos
lamiendo un verano nuevo,
hallándote siempre.
Estaré donde entonces, en cada escombro,
fluvial, apartando dioses y sombras,
ligeramente ardiendo,
sin volver a la vida.


julio 1, 2007

jueves, junio 14, 2007

El laberinto

Dijimos que no sabíamos,
que no sabíamos algo
que ahora no recordamos
y que ya no importa.
Habrá de ser así una y otra vez
—el invierno no son unos meses oblicuos,
ni noches grandes como osos
en el límite lentísimo del sueño—.
Estoy aquí
donde aún puedo pedir perdón
a una luz muerta, pensando
que alguna vez casi lo logro.
Habrá de ser nunca y ahora.
Y tú estás aquí también,
con los brazos abiertos
—aunque no sea posible—
muriendo de nadie. Y es que
todavía crees en las letras
y en las sílabas alineadas
en su perfección de convento.
Habrá de ser nunca y siempre.
Tú y yo
todo el tiempo aquí
dejando de intentar más idas y venidas,
derrochando el presente, muriendo
con nadie. Por más que la noche
aparte nuestras sombras, tú y yo aquí,
despojando el futuro.


junio 14, 2007

martes, mayo 29, 2007

Una razón para no creer

Allí donde la palabra se evade
y aspira a expresarse por sí misma.
En el sitio del hombre
huérfano de toda necesidad.
Mientras el significado busca su lugar
en el discurso. Allí,
donde está permitido recoger
nuestros propios pedazos,
allí se hace preciso rebelarse,
levantarse en armas contra nosotros
y contra todo lo que alguna vez
dimos por hecho.
Allí donde otra posibilidad se sugiere
hay una razón para no creer.

mayo 21, 2007

domingo, mayo 06, 2007

Nada que sea tú

Hoy escribiré de nada que sea tú,
de nada que sea nuevo o que pudiera ocurrir
o que dejase atrás.
Mientras el sol se hunde en un asfalto amarillo
escribiré piel y misterio y ocaso,
naranjas azules en el muelle de Suzanne,
tañer de sueños en la soledad de un oasis
de palabras y secretos.
Mentiras que son
porque fueron verdad, escribiré.
Escribiré hasta no saber qué palabras digo yo
y cuáles me dicta tu voz.

mayo 5, 2007

sábado, abril 28, 2007

La mirada de otra luz


Olas, cañizos
y dientes de dragón
habitan en sus párpados.
El fulgor de la arena
y el dorado salino de la piel.
Y en el cristal
el latido de mil vigilias.
Su universo es mi sueño
y el tiempo de narcótico y martini
el esqueleto de la tarde.
Nada que puedas descartar
de esas fotografías,
con la mirada de otra luz

y un fragmento de cielo.


abril 28, 2007

domingo, abril 22, 2007

Pequeñas cosas

La memoria imaginaria adueñándose
de nuestra casa,
un reino de oro oculto
entre brasas que ya no nos calientan,
unas pocas lecturas y algunos recuerdos
que no sucedieron —el cazador nómada
que nunca fuiste, o las notas de un piano
inexistente, acompañando al tintineo
del silencio—. Así es la tarde a veces.
Pequeñas cosas para mantenerte atrapado.
Poco importa entonces el transcurrir del tiempo,
las horas navegando entre sargazos,
vida y muerte, la caída del imperio
o las sílfides de mil y una noches.
En la fatiga de otro crepúsculo a sotavento
uno se encuentra entre luces y limos
y tráficos que nunca nos llevan,
y otras veces en un viejo cine de colegio,
con butacas de madera plegables
y películas de amor y aventuras.
De lo que significa habitar este cuerpo
nada más nos cabe esperar. Si acaso
esa sensación del que regresa
y extraña el lugar, como le parece extraño
todo lo que algún día
la insolencia del que no sabe
le hizo creer que era suyo.


abril 21 y 22, 2007

domingo, abril 15, 2007

El destino teme a los valientes

El destino teme a los valientes
y se ensaña con los cobardes
(Séneca)

Las mismas vistas, la misma ciudad,
todas esas mentiras en los mismos papeles.
Sólo la noche desde la ventana.

Me digo que es muy tarde para tanto dolor,
para tanto estar en todas las sombras,
para tanta y tanta desolación.
Como se teme el dolor o la vida
—ese caótico deambular
sabiéndonos muertos e indiferentes—,
lo que tantas veces temí soy ahora.
Hablo de lo que nada puede hacerse,
de los recuerdos a uno y otro lado de la luz,
de una mirada tan antigua
como la memoria de los árboles
y un desamparo de piedra y días
donde sólo tu cuerpo te acompaña;
hablo, al fin, de deambular entre poemas, cuando
llamarte es la excusa que ya no busco.

Entonces, dime:
¿qué teme el destino de los valientes?


abril 13 y 14, 2007

lunes, abril 09, 2007

Buzón de voz

Tienes activado el buzón de voz.
Tus palabras resbalan por antenas y cables
pronunciando un mensaje conocido y absurdo.

El pulso es el recuerdo de un viaje
donde se amontonan hangares y rostros extraños
y plazas y puentes y edificios
y tu cuerpo, junto a nadie, desnudo,
tendido en aquella cama enorme.

Sólo unas imágenes, algunas músicas
y una pocas palabras
nos poseen finalmente.

No dejaré que suene la señal,
como tantas otras veces
no dejaré mensaje alguno.

No sé qué será de mí
cuando, de una vez, te decidas
y cambies de número de teléfono.


abril 9, 2007

martes, abril 03, 2007

Después del miedo

Llegó el invierno, tardío y hostil
como la culpa.
Atrás —entre los dos, atrás— el tránsito
hacia bordes delirantes y hendijas
—bajeles del amanecer, campos donde
mis manos encuentran las coordenadas
de tus colinas inocentes—.
Debería irme,
ahora que un sonido repite otros
irremediablemente;
cuando mi casa —nombre de sal—
es el humo de un estribillo loco
acudiendo a su cita con el aire,
sé que debería irme.
Porque no hay miedo después del miedo,
ya sin miedo irme
aunque nos parezca indispensable escribir:
ese morir que es ir tras una canción,
que es ir aún tras unos trazos
cuando la inmensa mentira de vivir
sin extrañeza; cuando ya somos
esa ventana abierta en la casa vacía
golpeada por un soplo de poniente.
Sólo un poco de ti a los pies del ser.
Y es por eso.
Llegó el invierno. Y así —se diría—
morir, aquí y ahora, es
observar a todos nosotros siendo.
¿Te dije ya
que no hay miedo después del miedo?

abril 1, 2007

domingo, marzo 11, 2007

Esa guerra

Desde la gloria al acecho
mi herida averigua sus límites
entre mis más íntimas palabras de ceniza.

Tras una ventana honda
el mar caracolea y vibra con la noche.

En realidad ya es hora -como temíamos-
de que cruce las líneas enemigas.
Ya hace tiempo
que nuestras tropas perdieron la guerra,
esa guerra que transcurre ilusoria,
llena de olvido,
en el mismo frente cada día;
esa guerra de calles seguras y salir ilesos
que nos rodea y abarca
mientras te desangras sin flores, volátil,
y obstinadamente hablas de mariposas
y labios.

Y sol afuera, ventanas cerradas,
abejas y silencio.


De Cantos suicidas
marzo 10, 2007

sábado, marzo 03, 2007

La noche esconde la noche

La noche esconde la noche
al lugar en el que todo muere y nace
sin refugio.
Ahí va mi caducidad,
en este acto de fe que es estar aquí
desde ahora y para nunca,
o en este querer llevarme
algún instante de ruido
a favor de un imposible.

Agria es la lucha nocturna
midiendo las horas con precisión
de falsificador
definitivamente para nadie.
Agrio es el viento que nos agita
cuando el silencio baja un suicidio tras otro
y tú subsistes.


De Cantos suicidas
marzo 3, 2007

sábado, febrero 24, 2007

Geometría sin orden

Era nuestro, pero al final
el tiempo hizo de su casa un poliedro
y ya nadie fue inocente tras el otoño.
Nunca sabré por qué
olvidamos el camino de vuelta,
ni por qué quisimos construir un muro
en cada esquina.
Tus ojeras sin respuestas y los horarios
-lentos como un paquebote abandonando tus retinas-
dialogaban con Marguerite y su amante
-en cada página un anhelo,
en cada deseo una noche-
en su laberinto de océanos y extraños.
Geometría sin orden tu casa ahora,
tristes pollos congelados las palabras;
las palabras que esperan en la noche
el asalto de las patrullas,
incluso cuando las muchachas sin nombre
juegan a naufragios en tu pantalla
y tú deseas ser diferente,
ser diferente sólo por un día.


febrero 23, 2007

martes, febrero 20, 2007

Febrero siempre

Febrero siempre.
Deslumbrados por ése
en el que tanto nos desconocemos.
Es la edad de lo anterior e ir despacio,
es mirar con tu nombre de contigo y nunca,
demencia apenas en este arte de callar.
Lo demás es sol, es lo demás abril,
la lividez de una muchacha onírica
que me visita a veces
en una Valencia imaginaria.
También
los astros que giran sobre los límites
de todo cuanto fui.
Debe ser que estamos en febrero,
en febrero siempre.


febrero 20, 2007

viernes, febrero 16, 2007

Foto de promoción

El por qué aquí ya no sirve.
No sirve la conciencia temporal,
ni las palabras expectantes que sueñan su nombre.
No hay esencia alguna en el recuerdo,
esa materia que a nadie escucha y a todos vale.
No trascenderá la propia historia
a los testigos inmóviles que nos acompañaron.
No hay enigmas, sólo transcurrir banal,
terco viaje entre fantasmas que no dicen nada.

Y es que somos tierra en silencio,
el indefenso tacto de la ropa gastada,
el rostro sepia —humilde y asustado— del colegial
en esa foto de promoción.
Absurdos más que imperfectos,
en esa forma deslumbrante en la que
parecemos ser otros.
Y en otra geometría un pecho dormido
quieto y lejano como un ave
en su pequeña casa de la muerte.


febrero 16, 2007

domingo, febrero 11, 2007

Mejor que la locura



Estoy en mi butaca lila,
apurando el fondo de una mañana de invierno;
en el desvarío que otorga algún sinsentido
a este cuerpo
creado para tantas otras cosas.
Voy a juntar cuatro o cinco palabras,
borrar escenas, hacerme en otros lugares.
Voy a celebrar mi otra verdad
como si hubiera otra.

Probablemente entre tú y yo el tiempo ya no gire,
lo sé por el olor enfermo, primario,
de las hojas caídas que nos invade; las hojas
caídas que alimentan a la tierra que las acoge.
Parecido a Dios y a la muerte.
Mejor que la locura.

Vamos de un puerto al silencio,
en mi butaca lila, donde queda la lluvia.
Vamos de la hoguera a las horas
ensanchando los pulmones de ganas quebradas.
Vamos y, sin embargo, escribimos sonidos
que no sabemos
por si por un casual un día nos quedamos.


febrero 10 y 11, 2007

domingo, febrero 04, 2007

Triste oficio



Tú buscas, como yo, una palabra, una oración
después, que redondee una faena
aunque la sepamos interminable.
Los dos nos disfrazamos de trabajo
cada mañana y tomamos el coche
o el autobús de las ocho menos diez, ausentes
como en una capilla de hospital.
Notarios venidos a menos, nos semejamos
a esa muerte de la que escribimos, entre ruinas
de un mundo extraño que desconocemos
pero del que estamos empeñados en dar fe.
Tú y yo condenados a nombrar, como
si en el papel pudiésemos retener el tiempo
o el oleaje de aquellas noches de verano.

febrero 4, 2007

sábado, febrero 03, 2007

Escribir da miedo

No eres sino la razón que escapa a través de un espejo,
esa tristeza que es anterior a la vida.
Nos hemos acostumbrado a tu confusión,
a la idea de la tempestad
atravesando el aire con la noche.
Me pregunto qué haría el paraíso si volvieras,
cuántos cuerpos extendidos acompañarían nuestra boga,
cuánto sacrificio, cuánta juventud anochecida
bajo el vuelo de las aves cubriría nuestra suerte.
Debería tratar de salvar el poema,
en vez de eso
formulo preguntas inútiles a las sombras,
al recuerdo de un combate y un fracaso.
Es cierto, escribir sigue dando miedo.


febrero 3, 2007

domingo, enero 28, 2007

Atentamente

Los atardeceres son siempre mejores
que los poemas sobre atardeceres
—dijiste—. En aquel tiempo
avanzábamos con la certeza de quien sabe
que la muerte es una cita inevitable
y que hay precios que no conviene pagar
por postergarla.
Si este lugar no hubiese existido;
si pieza a pieza no hubiésemos compuesto
este rompecabezas
donde soñamos y abjuramos de espaldas a la noche;
si no hubiese existido este lugar
nuestros cuerpos nunca habrían estado unidos,
nunca nos habríamos hecho fuertes
sobre la costumbre,
empeñados en desconocernos,
anochecidos
por todas las guerras del planeta
y la furia de una soledad lejana y hermosa
como una isla.
Este lugar siempre será nuestro,
por eso sabes que te negaré siempre,
por eso nunca me hallarás sin ti.
Más tarde, mientras la tierra aguarda,
dejarás que el viento responda.
Pero ahora quiero tenerte aquí,
atenta a lo más nimio,
luego de que los trenes partan
—y yo tras ella—
hacia el próximo poema
y el día gire en una palabra.

Tuyo. Atentamente.
Enrique.


(De Conversaciones con la poesía)
enero 28 y 29, 2007

lunes, enero 15, 2007

Leo tu nombre en los posos del café

Es de tu memoria
de donde se alimentan las metáforas,
las palabras que colorean
su nombre de estiércol a las nubes.
Es de ti de quien me protejo cuando
la sequía construye su ataúd a las estaciones,
justo donde escarbo en mí tu simiente
y encuentro un cuerpo solo.

Tal vez debimos quedarnos allí,
sobre la tierra muerta
que da cobijo a esta ciudad.
Quedarnos allí, hechos trizas, en su subsuelo,
copulando pensamientos para nada.

Hay un muerto que nos espera sin prisas,
un muerto que se ha vestido con sus últimos despojos
para observar el espacio sin pájaros de nuestras manos
y su eterna culpabilidad.
Acaso esa culpabilidad sea
el origen de todos los poemas,
sombras que construyen sombras ficticias
que a lo mejor nacen también por ti.


enero 14, 2007

lunes, enero 08, 2007

Ya no sabe



Mi madre ya no sabe,
no sabe ya cómo formar tríos y escaleras.
No renace el aire la sangre en su rostro.
Sobre el poema la intemperie, el adentro
del silencio y lo prohibido,
cadáveres en vigilia por mi boca.
Me importa el mar,
el estallido de piedras del mar;
me importa la muerte,
el llevárselo todo de la muerte.
Estaba el mundo de vísperas,
mi madre ya no sabe.


enero 7, 2007

Enero es frío sin compañía

Lames en la tarde un sueño de pájaros.

Era preciso que volvieras, desde los escombros,
a esta tierra cercana a la noche
donde las brasas no queman, donde
siempre habitó —delirante— el rocío,
y yo cabalgo y voy, y yo cabalgo y vengo.

Era preciso dejar correr el río blanco, aquí mismo,
en su fábula, como creíamos; en su fábula
parecida a un loco hecho para ti. Natural y terrible
como ese loco que sabe del sonido verdadero
mientras tú, entre naipes y pájaros,

lames en la tarde el sueño que nos protege.

Enero es frío sin compañía. Era preciso.


enero 7, 2007

viernes, enero 05, 2007

Pero te espera



He inventado unas lágrimas
—enlazadas como fichas de dominó—
para celebrar la hermosura del otro lado;
he escuchado al predicador labrando
su silencio de frontera; he medido
con la precisión de un cartógrafo medieval
el abismo metálico del dinero en la palabra;
he sentido —sé que he sentido— inmóvil,
íntimamente, cada instante contigo
y todos ellos —incalculables—
fueron en soledad.
Aún soy el hombre que persigue
la luz de los tinglados de otros puertos
y una playa remota al abrigo de las corrientes,
el hombre —invencible como un muerto—
que escucha, que sólo escucha,
el transcurrir de las horas.
Pero el tiempo exige su servidumbre
y ya no quedan más palabras,
así que ya no importa si estás ahí
o si todo sucede por última vez
y no nos volvemos a encontrar,
porque —dime—
qué se puede hacer con un poema;
qué puede edificarse
describiendo el desfile de la luna
o la dulce melodía de un recuerdo;
qué con el eco del agua en el aire
o con el desconcierto
de quien no sabe nada de ti
pero te espera.


enero 4, 2007

domingo, diciembre 31, 2006

En el buró

He estado buscando unos documentos
en el buró de mi padre,
los extractos de bancos, los donativos
a las obras misioneras, las estampitas
y los calendarios de hace diez o veinte años.
El alfabeto son unas páginas desvaídas
donde nunca es posible contener lo sucedido,
y mi mirada,
extraviada sobre los grafos de aquellos tiempos,
es el silencio que nos aleja.
He estado buscando unos documentos
en el buró de mi padre;
como un habitante de una playa invernal
he estado rastreando los hilos de otros días.
La Agencia Tributaria no entiende de sentimientos.



diciembre 31, 2006

sábado, diciembre 30, 2006

En cierto sentido

En cierto sentido somos el escenario de un dolor primigenio; testigos inútiles de una orfandad labrada en la mudez; campos de cultivo de una llaga hecha a medida, como esos juegos del parchís y de la oca, personalizados con nuestras fotografías. Esta noche los ojos tienen el brillo oscuro de la lluvia en reposo, de la lluvia una vez ha concluido su largo viaje, después de horadar tantas cartografías abruptas. ¿Sería posible en esa desolación cambiar el rumbo de la noche con unas simples palabras? Bajo mi piel hay huesos que quieren tener su protagonismo, su lugar frente al sol y los vientos; huesos que sueñan con una música tenue que los capture sin la amortiguación de tanta carne, sin la espesura de tanto miedo. En cierto sentido la fe es la certeza de que mis huesos tendrán su cuota de protagonismo. diciembre 30, 2006

domingo, diciembre 10, 2006

Sobre lo que fuimos

Nadie como nosotros
ha buscado el sentido de sus manos
y ganó con tan poco unos plazos a la vida.
Nadie como nosotros
comprendió tanto
con tan exiguos argumentos.
Y ahora que al fin forjamos
el pacto de la luz trazando laberintos
y buscamos el alma de la palabra
en lo lejano y la cicuta, ahora
caemos en la cuenta
que existe sólo
este paisaje tras la ventana,
que lo demás no es cierto
y que todo será azul a medianoche.
Sobre fronteras y templos todo será azul,
casi como seguir sin más preguntas.
De nuevo, a traición, terminó el otoño,
de nuevo soy sobre lo que fuimos.
Nadie como nosotros, y aquí sigo,
buscándote
en el centro de una ventana
que no existe.

diciembre 9, 2006

jueves, diciembre 07, 2006

Todo bien por aquí

Lo recuerdo cubierto de niebla,
una niebla tersa, una niebla propicia
para extraviar pieles y misterios
y habitar los versos más tristes.
Pero todo está bien por aquí. Quiero decir,
aunque la alquimia donde encierras tus misterios
siga persiguiéndome, y no pueda abandonar
los aeródromos en los que nunca nos despedimos,
todo está bien contigo.

Dios, dame al menos
un viento clandestino, un viento de helicópteros
y apocalipsis, de estrellas azules
y calendarios de contrabando, más allá
de este dolor de sílabas y papeles arrugados.

Y es Valencia, y esto es el tiempo que no pasa
y mis manos transparentes como una habitación de hotel
y el silencio que nos une en su perfección sumergida.

Allá arriba hay ruinas que todo lo saben
y un lenguaje que es verdad. Aquí
tu rostro ya no es el tuyo, y el poema
es un mapa tallado en una roca que no existe
pero que llueve.


diciembre 6 y 7, 2006

domingo, diciembre 03, 2006

Un lugar en el norte de Ontario


                                                                                 Helpless - Neil Young

Paisaje de persianas echadas.
Una canción de Neil Young
trae imágenes
de un hogar lejano y frío
con ventanas azules
y pájaros altísimos como cometas;
imágenes verdaderas igual que humo,
ese humo que huele
como dicen que huelen los recuerdos
cuando el silencio nos visita.
Yo sigo allí, donde el amor
las canciones afirman que es más real,
el faisán inerte de una pintura embalada
en los sótanos de un museo.
Y tú, supongo,
no estás más que en estas palabras.
Nada de esto es luz, lo sé,
para beber en ti las estrellas
hablo de un viento que desconozco
y de sueños que partieron olvidándonos.
Nada de esto es luz,
pero la música nos permite imaginar la llama,
porque, después de todo, es cierto,
hay un hogar en el norte de Ontario.

diciembre 3, 2006

viernes, diciembre 01, 2006

Inventario de necedades

Después de todo,
tal vez no queden más
que unas pocas canciones,
un mucho no saber por qué
y ese no haberse atrevido.
Tantas y tantas cortapisas
que nos hemos ido imponiendo
sin saber muy bien cómo,
porque algo dentro nos señalaba
–conciencia o inconsciencia–
que ésa era la dirección.
Unas pocas cosas ganadas
cuyo valor cada vez encontramos
más y más dudoso,
y otras muchas perdidas
que cada día nos van pareciendo
más primordiales.
También, claro, estás tú. Tú y yo
y esa forma absurda en la que nunca nos quisimos.
También los hijos, indudablemente,
y ahí todo el amor, y ahí
toda nuestra esperanza de más y mejor,
eso que ahora sabemos
que nunca se trató de hacer fortuna.
Algunos buenos recuerdos que nunca se repitieron,
haber intentado, inútilmente, olvidar
algunas malas experiencias y muchos errores
que en realidad a nadie importaron
y que sólo a fuerza de convivencia
hemos logrado allanar.
Y ya es la prisa una cita sin fecha
pero que, puntual, llegará para siempre.
Después de todo,
tal vez no queden más
que unas pocas canciones,
un mucho no saber por qué
y ese no haberse atrevido.

noviembre 30, 2006

martes, octubre 31, 2006

Intento de asesinato

Se me ocurre que ahora,
a pesar de nosotros,
podría ponerme a escribir. Escribir,
por ejemplo, —no soy original, lo sé—
del modo extraño en que tantas cosas
podrían haber sido
y quedaron lejanísimas, extraviadas
en ese lugar pantanoso
que es la memoria. O escribir
—sin que sepa muy bien por qué—
de la aspereza antigua
cuando caigo en la cuenta
de lo que hubiera podido decir,
o callar, tal vez, si hubiese apretado
con fuerza los dientes
y en silencio hubiese resistido
los embates de las ideas
y sus tristes argumentos. Escribir
para terminar repitiendo
este intento de asesinato
que sigue siendo la escritura,
la anacrónica inocencia que alguien
—ridícula, tercamente—
persiste en hacernos creer
que continúa siendo necesario,
cuando sabemos bien
que no es más que otro truco:
la ráfaga de viento
que por unos instatntes zarandea
—apócrifa ilusión—
a unas sábanas tendidas.
Escribir,
haber dejado a un lado el miedo
que dio vida a esta muerte
para terminar comprendiendo
que nada quedará.

octubre 31, 2006

domingo, octubre 22, 2006

Pequeño poema perdido (canción suicida nº 5)

Mes de julio,
mientras los coches vienen y van
como las llamas en los resecos pinares;
cuando el instante no tiene dueño
y uno intenta ponerle nombre a su vida
pulsando un deseo remoto
escurrido en el tiempo.
Mes de julio,
en el caer de la noche,
para no decir abismo
y dejar que la escritura –aún misterio
y laberinto– hable por sí misma.
Despacio, después de tantas tardes,
después de tanto olvido.
Si ya no esperas más de ti.

julio, 2006

sábado, octubre 07, 2006

Sueños no dormidos

Te busco
–demolición de agua, danza de moradas al viento–.
Fue certeza la piel y el mar midiéndote
como la noche piloto de duendes, vagando dragones.
Gaviotas del reposo en las cimas,
te busco.

He de hallarte.
De los sortilegios escalo barandas,
días como señal he dejado, señuelos en las redes.
¿Serías posible tú –luz nival orbitando mi noche–,
serían posibles los bosques agitando nubes sin ti?
He de hallarte.

Te hallaré.
Habrá barcos con altas banderas como perfume de otoño,
estallarán las olas tras nuestros pasos, sueños no dormidos.
Porque nadie –tú menos que nadie–
se atrevió a decir que ese fruto germinó de las lágrimas
de una mujer enamorada,
te hallaré.

octubre 7, 2006

viernes, octubre 06, 2006

La tierra blanca

Me pregunto si este lápiz que alguien dejó aquí olvidado
repetirá algún día estos gestos, si este lápiz desierto
abrirá alguna vez tus ojos, y si este papel
consumará la ceremonia tocando de nuevo, reiterando
las mismas sombras, como quien, sobre esta tierra blanca,
intentase encontrar el poema
y no pudiera más
que dejar correr el tiempo.


octubre 5, 2006

viernes, septiembre 29, 2006

Sueño febril

Acechan con certeza —tibios y derrumbados—
los días escritos. Acecha aquella mujer
—cópula incansable—
que toma sus armas y elige,
tan largo como fue el descubrimiento.
Aquella mujer que te escala y se vierte,
derramándose siempre entre niños
que ahora son tú. Inmensamente tú
—identidad de laberinto,
apenas repetición de lo no nombrado—.
O tal vez sea nunca. Decías
que era ya para nunca. Decías algo así
como lágrimas buscando unos ojos.
Decías una sucesión de lluvias
enteramente secas. Límites
donde te juro que no hay final.

septiembre 29, 2006

domingo, septiembre 24, 2006

Nevus

Dicen que al final, como la noche,
la música busca refugio en el silencio,
que allí –viento detenido–, de nada sirven
ni el miedo ni las letras. Y te diluyes,
de a poquito, en el nunca-tiempo-cero
dicen que te diluyes de a poquito.
Hay un nombre en esa hora
delante de la vida, un nombre
más allá del poema
que ofrece su sueño por volver.
Quién sabe entonces qué destrucción vendrá.
Esta noche
–melanocitos corriendo por mis venas
siguiendo el camino de Cassidy, la cantante–
he visto mi mano saludando a Dios,
mi mano sucia de tanta vida,
diciendo infinitos que no he visto,
mi mano vacía, triste,
ahora que la noche se evade en tu mirada
como una limosna.

septiembre 24, 2006

sábado, septiembre 16, 2006

Habrá que sabernos de nuevo



Habrá que sabernos de nuevo,
desocultos de toda sombra,
de toda manera de estar.
Sabernos
mutuamente nosotros,
donde siempre estuvimos.
Porque aquí crecen las reliquias
en una noria que empuja nubes misteriosas
e irrepetibles, nubes que crecen y te dicen
y te preguntan, por ejemplo,
si sabrías, por una última vez,
conservar algo de aquella espuma,
si ahora que eres malva
como la ley de tus paisajes
sabrías retener el mar
en su más y más silencio,
en su sólo lluvia o todo,
donde no elijo.
Habrá que saber, y no sé. No sé.

septiembre 16, 2006

miércoles, agosto 30, 2006

Imprecisiones

Mientras cae la tarde
recuerdo aquellos días
diferentes y tan iguales a éstos
que ahora nos recorren.
Nada ha cambiado
-el poema no dice nada ahora-
pero todo es distinto,
porque el tiempo se empeña en ir mutándonos.
Hablo de un mes calcinado que muere
junto a maletas y bolsos vacíos,
equipajes deshechos
y pieles en mudanza de serpiente;
de un mes de ángulos y fotografías
que pronto sabrá qué es
casi morir sin nombre ni memoria.
Quiero tener la herida y retenerla apenas
el tiempo de un cigarrillo en tus labios,
hoy no quiero saber dónde me encuentro,
de agosto no se sobrevive sin cicatrices.


agosto 30, 2006

La metáfora sigue

Cuando ya no hay nada que compartir,
todavía sustancia frente al tiempo,
destituida, quizá, de su conciencia,
la metáfora sigue.
Tú has visto cómo se quiebra un poema,
tantas y tantas veces
sin remordimientos los has destruido
para que también las palabras sean,
en esta soledad, sólo memoria.
La inmortalidad no es fácil, lo sabes,
por eso te preguntas a menudo
por qué no bastará con la lectura.
Ahora nada es igual y lo es todo,
después será el pasado,
secretos sin sentido solamente,
los abrazos nocturnos de lluvia y dormitorio
al ritmo cansino de la rutina.
Todavía muerte frente al silencio,
la metáfora sigue.


agosto 30, 2006

lunes, agosto 28, 2006

S.P.Q.R.

Tal vez estas ruinas contra los siglos
se mantengan aquí,
en una geografía sin tiempo,
para hacernos sentir un poco de ellas
y así extrañemos
la certidumbre absurda del nosotros
y seamos distintos y los mismos.

A veces estos días también vienen
—días de la celebración unánime,
salmodia de los años por venir,
días de la inocencia sin futuro
y el beso y la sonrisa acelerada
en los que nada podría dañarnos—.
En estos días yo quisiera otro yo,
otra materia
que pudiera fundirse con la estatua.

Están locos estos romanos —dicen—
aunque no fuera eso y también lo fuera
y las legiones y el senado y el pueblo romano
lo contradigan. Porque
hay señales que puedes ignorar,
apartarlas de ti como si nada,
mas, a tu pesar, sucederá lo sucedido,
todo tú está en esas estatuas grises
que hoy contemplas con un asombro falso.


agosto 27 y 28, 2006

lunes, agosto 21, 2006

Toño dice

Toño dice que un lienzo en blanco es un abismo, un abismo
del que el artista nunca sabe si logrará salir; que pintar bonito —sus ojos encendidos con esa media sonrisa y su acento ya casi canario—, eso vende, pero no es Pintura. Toño dice que rescató a Maya —creo recordar que así se llama su caniche— de sus últimos días en una perrera; que es un maestro friendo alitas de pollo y que a ver si le escribo algo para su libro (cualquier cosa, algo breve sobre la amistad, por ejemplo). Toño dice, y en el salón de su casa de Valencia, colgado junto a recuerdos de la África misionera, un vasto mar muestra sus primeros reflejos a la madrugada.
Y el mar nos dice.


agosto 21, 2006

viernes, agosto 18, 2006

Ven

Ven,
hay una extinción
que no es la nuestra,
una extinción
donde los dos somos el poema
y el poema no es
la habitación del delirio,
ese lugar donde hace falta irse
para seguir aquí,
donde no hace falta destruir
para volver a lo cierto
—ese castillo donde nadie habita
y el negocio somos nosotros—.
Nosotros,
¿en qué muerte —dime—
moriremos nosotros?. Ven,
hay un idioma
en el que la palabra adiós
no existe.


agosto 18, 2006

miércoles, agosto 09, 2006

Con bayoneta

Pongamos que es agosto, que es agosto
y no tienes que ir a ninguna cita
de números o de secretaria,
supongamos que entonces aprovechas
—en realidad te comprometiste—
para hacerte cargo —sólo unos días—
de tus mayores.
Pongamos que te mira fijamente,
que ella te mira
y sabe quién eres, y sabe quién
no eres. Y entonces,
como si un fusil de repetición,
te pregunta si acaso tú supieras
qué fue de aquel hijo, su hijo menor
que tanto le iluminó aquellos años,
ese hijo que hoy en su mente no eres tú.
Pongamos que tienes que recoger
—no hay más remedio—
las bragas húmedas y las compresas
desplomadas al lado del bidé
e intentas el imposible de obviar el hedor,
el imposible de limpiar con el fregasuelos
y la lejía
esa pregunta que su mente lúcida
te dejó clavada con bayoneta.


agosto 9, 2006

viernes, agosto 04, 2006

El poema asesina a la tarde

El poema asesina a la tarde,
el poema te corrige, piensa, vive solo
y cree sólo
en lo que no es abismo y tiempo.
El poema sopla una trompeta con sordina
donde no hay razón, verbo para esta ofrenda,
para esta ofrenda en la que tú aún estás allí,
en la habitación sin paredes, balbuceando,
diciendo nada,
porque el poema no se deja ver,
porque el poema no nos deja vernos.
Y he aquí que los ángeles escogieron marchar
y he aquí que ya sólo hay cadáveres,
y aunque estemos alejados del frío
no es posible volver a amar.
El poema es la razón.

agosto 4, 2006

viernes, julio 28, 2006

Cosas de la poesía

Lleno páginas —ojalá no fuera así—
de palabras que no son mías,
palabras como:
“el silencio acaricia raíces
en la fragilidad insólita del dolor”,

pero el dolor existe, el dolor —terco,
irremediable— subsiste, como los teatros
lo hacen con las obras, igual que las butacas
permanecen junto a las miradas atónitas
de sus transeúntes.
Me gustaría poder, pero no sé,
quiero decir, querría poder describir
cuando aún éramos, o, mejor dicho,
cuando no sabíamos, cuando ni siquiera
intuíamos de qué iba esto.
Cómo son las cosas, cómo son
estas estúpidas cosas de la poesía.


julio 28, 2006

martes, julio 25, 2006

Te dices que no existe

Te dices que no existe
esa tristeza frágil del adolescente,
esa tristeza inefable que enseña
que es necesario morir para estar vivo,
que recorre ruinas y recuerdos
como si alguien —ceniza entre hierbas—
se viera empujado a iniciar
el lento viaje de regreso
y transitara sólo entre noches y lodos,
porque sabe que una palabra tuya
bastará para matarnos.
Para ti una canción —te dices—,
una canción indefensa, una canción
de silencio ya para siempre
en el día sin tiempo y sin pecado,
en el día que cae y se borra y se levanta
tambaleante como un eco
sobre un paisaje inmenso de tragedias sin riberas.
Es la cena de la víspera, y por eso crees
tener la certeza de los que hablan sin decir,
tener la llama de los que dicen sin hablar
y miran a los ojos, de frente,
buscando dividir la noche
hasta que el peligro brinde con nosotros
en el nombre de un recuerdo,
y de su hijo, y del espíritu santo.


julio 25, 2006

lunes, julio 24, 2006

Dicen que esta ciudad

Dicen que esta ciudad
esconde su dolor por las esquinas,
que tras los edificios
los fantasmas separan soledades
de entre animales muertos.

Aquí es donde (casi) sobrevivimos,
como sombras en la canícula
bajo un cielo grotesco,
ocultos entre poemas sin palabras.

Espero que sabrás disculparme
si al llamarte te hubiera importunado,
sólo quería saber si así estás mejor,
si este sol, de una vez, valdrá para ambos,
si pensar ciudad, al fin, no será
imaginar lugares
donde algún voyeur pudiera observarnos.

Pensar ciudad, esconder el dolor
y los fantasmas y sus animales.
Decir ciudad. Perdón si te molesto.


julio 23, 2006

sábado, julio 15, 2006

Como todo el mundo

Como todo el mundo
yo una vez pensé
que era posible viajar sin maletas,
evitar los viscosos valles
de la desazón y el vértigo, los valles
que me hablaban desde una cúpula,
desde la altura
donde todos los juegos son uno.
Uno más entre los demás,
como todo el mundo,
yo he tomado de un trago,
irremediablemente,
toda la noche que podía contener un cuerpo,
y dejé de lado el absurdo
de los pensamientos que me alejaban,
que me llevaban siempre de agujero en agujero.
Si no fuera el tiempo sería el grito
—tu desnudez es el único resplandor,
el único despojo, que no ensucia la luz—,
si no fuera el tiempo sería el grito
y el infinito asustado gritando
como si un intruso reencontrara
en un instante todas las facetas
en el vacío altar de los deseos.
Como todo el mundo
yo una vez pensé que sería bueno
ser uno más, y estar allí
repitiendo frases sin interrogaciones,
y de repente
la mirada iluminada de una pelirroja inmensa
contradiciendo quién sabe qué axiomas,
y Dios observando como uno más,
como todo el mundo.

julio 15, 2006

lunes, julio 10, 2006

Y vienes y vas

Y vienes y vas
—secuencias derrotadas por el tiempo,
periódicos que amarillean— y vas y vienes.
Un lugar distinto, una cama extraña,
unos gestos que nada dicen ya
y que nadie escucha.
Sabes que nunca más podrás quedarte.
Deben existir otras palabras,
(tengo que volver, este no es mi sitio,
tengo que hacer todas esas cosas
que nunca sucedieron,
aquí no quedan sino lugares
de minutos apretados,
momentos desechables frente al dolor).
Igual que cada sol, falleciendo,
no sabes dónde ni con quién estuviste
y piensas que este no es tu sitio
y cada día el sitio es diferente.
Y vienes y vas y vas y vienes,
pero todo eres tú al final de ti
y recoges tus restos al concluir.


julio 10, 2006